Ni bien comenzaron a llegar las noticias de los mercados, lo que ocurría con los bonos y las acciones de las empresas argentinas, más lo que anticipaba la venta online del dólar, que no paraba de meterle presión a la cotización de la moneda norteamericana, las empresas empezaron a tomar medidas preventivas rápidamente. Básicamente, optaron por frenar toda decisión de compra y venta para no arriesgar stock al menos hasta que se calmen los mercados y se sepa cuál será el resultado final. Casi que no importó el rubro, todas se cubrieron. Eso, según explican desde la industria, implica conocer dónde se detendrán el tipo de cambio y las tasas de interés. Sin esos dos elementos, no hay comercio. Así fue la orden que en Río Cuarto llegó temprano a los escritorios de una agroindustria de envergadura. No fue la excepción. A partir de ese momento, la producción dejó de comercializarse y las llamadas de los clientes recibían siempre la misma respuesta: “Por ahora no estamos despachando porque no hay precios”.
En el centro, las pizarras de las casas de cambio estaban apagadas y luego comenzaron a acelerar a partir de que el mercado se puso en marcha. Eran las 10 de la mañana y ya todo el clima se había enrarecido. El dólar y el riesgo país eran dos indicadores que ocupaban el centro de la escena.
Un dirigente empresario de la ciudad lo explicó en pocas palabras: “Cuando esto ocurre se pierden las referencias y no hay precios. Por lo tanto, nadie quiere malvender y por eso se prefiere perder ventas y no stock porque eso implica un riesgo demasiado alto”.
Del otro lado, está claro que tampoco los consumidores o compradores se entusiasman en una jornada hipervolátil como la de ayer. “La sensación que tiene el cliente es que está pagando cualquier precio y casi siempre de más. Entonces decide esperar. Todo encaja para que haya una parálisis casi total”.
Eso explica la actitud de algunas superficies comerciales y de supermercados e hipermercados en distintos puntos del país, que utilizaron la misma lógica.
En donde también se percibió mucho ruido fue en el sector de los combustibles. Durante todo el día hubo rumores de modificaciones en los precios; sin embargo, hasta el cierre de la jornada nunca se concretaron. “Estamos atentos porque sabemos que un cambio del 20% en el valor del dólar como ocurrió irremediablemente tendrá impacto en las naftas. Tarde o temprano vamos a tener novedades”, admitió un dirigente empresario del sector. Eso puede ocurrir de un momento a otro. Como se sabe, el combustible tiene un puñado de variables que explican los cambios de precios: petróleo, dólar, biocombustibles e impuestos. Cuando alguna de ellas aumenta como el dólar ayer, invariablemente los surtidores reciben el impacto.
También en el turismo hubo infinidad de ventas que se bloquearon, especialmente al exterior. El costo en dólares de pasajes y paquetes alejó de golpe los valores de los clientes. Un operador contó ayer que, después de haber vendido el fin de semana a un grupo de adultos un viaje por Europa, al mediodía de ayer todo entró en suspenso. “Vamos a esperar a ver qué pasa porque hay muchas personas que con estos valores tienen dificultades para afrontarlo”, se escuchó del otro lado de la línea.
Otro de los sectores que sintieron el impacto inmediatamente fue el del comercio automotor. En casi todas las concesionarias hubo órdenes de no avanzar con nuevas ventas ni tampoco tomar depósitos por vehículos al menos hasta mañana, siempre y cuando se observe que el dólar se mantiene en alguna franja sin mayores movimientos. Para aprovechar los días sin actividad algunas empresas dispusieron capacitación interna no programada.
Las casas de electrodomésticos conforman otro rubro que ayer también fue alcanzado por el temblor cambiario pos-Paso. Muchos de los bienes que comercializan son importados o tienen componentes importados y eso los muestra sensibles ante los cambios en la cotización del dólar. De todas formas, en ese segmento lo que describían los vendedores, al concluir la jornada, era que hubo menos movimiento que el de los últimos días. “La gente entró poco y nada”, reconocían antes de bajar la persiana.
Gonzalo Dal Bianco. Redacción Puntal
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Un dirigente empresario de la ciudad lo explicó en pocas palabras: “Cuando esto ocurre se pierden las referencias y no hay precios. Por lo tanto, nadie quiere malvender y por eso se prefiere perder ventas y no stock porque eso implica un riesgo demasiado alto”.
Del otro lado, está claro que tampoco los consumidores o compradores se entusiasman en una jornada hipervolátil como la de ayer. “La sensación que tiene el cliente es que está pagando cualquier precio y casi siempre de más. Entonces decide esperar. Todo encaja para que haya una parálisis casi total”.
Eso explica la actitud de algunas superficies comerciales y de supermercados e hipermercados en distintos puntos del país, que utilizaron la misma lógica.
En donde también se percibió mucho ruido fue en el sector de los combustibles. Durante todo el día hubo rumores de modificaciones en los precios; sin embargo, hasta el cierre de la jornada nunca se concretaron. “Estamos atentos porque sabemos que un cambio del 20% en el valor del dólar como ocurrió irremediablemente tendrá impacto en las naftas. Tarde o temprano vamos a tener novedades”, admitió un dirigente empresario del sector. Eso puede ocurrir de un momento a otro. Como se sabe, el combustible tiene un puñado de variables que explican los cambios de precios: petróleo, dólar, biocombustibles e impuestos. Cuando alguna de ellas aumenta como el dólar ayer, invariablemente los surtidores reciben el impacto.
También en el turismo hubo infinidad de ventas que se bloquearon, especialmente al exterior. El costo en dólares de pasajes y paquetes alejó de golpe los valores de los clientes. Un operador contó ayer que, después de haber vendido el fin de semana a un grupo de adultos un viaje por Europa, al mediodía de ayer todo entró en suspenso. “Vamos a esperar a ver qué pasa porque hay muchas personas que con estos valores tienen dificultades para afrontarlo”, se escuchó del otro lado de la línea.
Otro de los sectores que sintieron el impacto inmediatamente fue el del comercio automotor. En casi todas las concesionarias hubo órdenes de no avanzar con nuevas ventas ni tampoco tomar depósitos por vehículos al menos hasta mañana, siempre y cuando se observe que el dólar se mantiene en alguna franja sin mayores movimientos. Para aprovechar los días sin actividad algunas empresas dispusieron capacitación interna no programada.
Las casas de electrodomésticos conforman otro rubro que ayer también fue alcanzado por el temblor cambiario pos-Paso. Muchos de los bienes que comercializan son importados o tienen componentes importados y eso los muestra sensibles ante los cambios en la cotización del dólar. De todas formas, en ese segmento lo que describían los vendedores, al concluir la jornada, era que hubo menos movimiento que el de los últimos días. “La gente entró poco y nada”, reconocían antes de bajar la persiana.
Gonzalo Dal Bianco. Redacción Puntal

