Casi todos los chicos detenidos por el organismo de control fronterizo de Estados Unidos fueron sometidos a revisiones médicas luego de la muerte de un segundo migrante menor de edad en sus dependencias en menos de tres semanas, informaron ayer autoridades.
El Departamento de Seguridad Interior no divulgó el resultado de los exámenes, ordenados anteanoche por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), en reacción a la muerte de un niño guatemalteco de ocho años.
La discusión sobre el muro
La nueva muerte coincidió con una disputa política por la seguridad fronteriza y con un cierre del gobierno estadounidense por la exigencia del presidente Donald Trump de fondos para construir un muro en el límite con México.
El niño, identificado como Felipe Gómez Alonso, de ocho años, estaba detenido en una dependencia de la CBP junto a su padre, Agustín Gómez, desde el 18 de diciembre.
La CBP dijo en un comunicado que uno de sus agentes notó que el chico tenía fiebre y vómitos el lunes por la mañana. Luego fue hospitalizado dos veces y murió antes de la medianoche en una instalación de la CBP en el sureño estado de Nuevo México.
La causa de la muerte está bajo investigación.
Funcionarios del Departamento de Seguridad, del cual forma parte la CBP, precisaron ayer que casi todos los exámenes ordenados tras el deceso fueron completados.
Algunos niños detenidos en áreas más remotas fueron reevaluados por paramédicos o agentes de la CBP y en otras partes del país algunos chicos fueron llevados a instalaciones hospitalarias para los exámenes, agregaron los funcionarios.
En su nota, la CBP resaltó que necesita la ayuda de otros organismos del Gobierno para ofrecer atención médica.
Grupos de derechos humanos han criticado duramente a la CBP luego de la muerte de Felipe.
La semana pasada, el cuerpo de la niña guatemalteca Jakelin Caal, de siete años, quien murió bajo detención en la CBP a principios de mes, fue regresado a su pueblo en Guatamala para ser enterrado.
El director de la CBP, el comisionado Kevin McAleenan, lamentó ayer la nueva muerte de un menor.
"Este es un suceso extraordinariamente raro. Hace más de una década que no se moría un niño en algún punto del proceso en la CBP, así que para nosotros es devastador", expresó a la cadena CBS.
Margaret Huang, directora ejecutiva de Amnistía Internacional (AI) en Estados Unidos, criticó al gobierno de Trump y señaló que sus "políticas de crueldad hacia migrantes y solicitantes de asilo en la frontera deben cesar inmediatamente antes de que sufran daños más niños".
Felipe y su padre fueron detenidos por la CBP durante una semana, un período cuya duración inusualmente larga no ha sido plenamente explicada por el organismo.
Por lo general, la CBP detiene a inmigrantes ilegales durante no más de 72 horas y luego los deriva al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) para detenciones a más largo plazo.
CBP detalló que aprehendió a Felipe y a su padre el 18 de diciembre a unos 5 kilómetros de un paso fronterizo oficial que conecta El Paso, Texas, con Ciudad Juárez.
Como telón de fondo, el presidente Donald Trump aseguró ayer que hará "todo lo que sea necesario" para obtener los fondos que exige para la seguridad fronteriza, anticipando una larga pelea hacia la conclusión del cierre parcial de su gobierno iniciado hace cinco días.
Trump no quiso decir cuánto dinero del total que exige para construir un muro en la frontera con México aceptaría a cambio de terminar con el cierre del gobierno.
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La discusión sobre el muro
La nueva muerte coincidió con una disputa política por la seguridad fronteriza y con un cierre del gobierno estadounidense por la exigencia del presidente Donald Trump de fondos para construir un muro en el límite con México.
El niño, identificado como Felipe Gómez Alonso, de ocho años, estaba detenido en una dependencia de la CBP junto a su padre, Agustín Gómez, desde el 18 de diciembre.
La CBP dijo en un comunicado que uno de sus agentes notó que el chico tenía fiebre y vómitos el lunes por la mañana. Luego fue hospitalizado dos veces y murió antes de la medianoche en una instalación de la CBP en el sureño estado de Nuevo México.
La causa de la muerte está bajo investigación.
Funcionarios del Departamento de Seguridad, del cual forma parte la CBP, precisaron ayer que casi todos los exámenes ordenados tras el deceso fueron completados.
Algunos niños detenidos en áreas más remotas fueron reevaluados por paramédicos o agentes de la CBP y en otras partes del país algunos chicos fueron llevados a instalaciones hospitalarias para los exámenes, agregaron los funcionarios.
En su nota, la CBP resaltó que necesita la ayuda de otros organismos del Gobierno para ofrecer atención médica.
Grupos de derechos humanos han criticado duramente a la CBP luego de la muerte de Felipe.
La semana pasada, el cuerpo de la niña guatemalteca Jakelin Caal, de siete años, quien murió bajo detención en la CBP a principios de mes, fue regresado a su pueblo en Guatamala para ser enterrado.
El director de la CBP, el comisionado Kevin McAleenan, lamentó ayer la nueva muerte de un menor.
"Este es un suceso extraordinariamente raro. Hace más de una década que no se moría un niño en algún punto del proceso en la CBP, así que para nosotros es devastador", expresó a la cadena CBS.
Margaret Huang, directora ejecutiva de Amnistía Internacional (AI) en Estados Unidos, criticó al gobierno de Trump y señaló que sus "políticas de crueldad hacia migrantes y solicitantes de asilo en la frontera deben cesar inmediatamente antes de que sufran daños más niños".
Felipe y su padre fueron detenidos por la CBP durante una semana, un período cuya duración inusualmente larga no ha sido plenamente explicada por el organismo.
Por lo general, la CBP detiene a inmigrantes ilegales durante no más de 72 horas y luego los deriva al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) para detenciones a más largo plazo.
CBP detalló que aprehendió a Felipe y a su padre el 18 de diciembre a unos 5 kilómetros de un paso fronterizo oficial que conecta El Paso, Texas, con Ciudad Juárez.
Como telón de fondo, el presidente Donald Trump aseguró ayer que hará "todo lo que sea necesario" para obtener los fondos que exige para la seguridad fronteriza, anticipando una larga pelea hacia la conclusión del cierre parcial de su gobierno iniciado hace cinco días.
Trump no quiso decir cuánto dinero del total que exige para construir un muro en la frontera con México aceptaría a cambio de terminar con el cierre del gobierno.

