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El capitán del clan Berterame

José "Yoyó" Berterame llevó la cinta en Argentino, Central Argentino, Colón, Sarmiento de Etruria y en los equipos de la Afuco. "Amamos el fútbol, pero lo más valioso que puede heredar mi hijo Daniel de mi familia es la humildad"

Berterame es un apellido muy ligado al fútbol en Villa María.

De esa familia surgieron inolvidables jugadores, y continúan de generación en generación, y en la actualidad, apareciendo y brillando estrellas futbolísticas. Están en los genes el talento, la calidad, y la jerarquía de los Berterame.

José Berterame para el mundo del fútbol local es “Yoyó”. Un defensor de enorme categoría, que fue capitán en la mayoría de los equipos en los que jugó. Un líder natural que fue capaz de hacer valer sus virtudes técnicas a la par de su dote de caudillo y su hombría. “Fui capitán en Argentino, en Colón, en Sarmiento de Etruria, en Central Argentino y en la Afuco. Me gusta hacer grupos fuertes. Y eso que juego con caudillos”.

Sostuvo: “Lo único que espero que mi hijo Daniel haya heredado de mí es la humildad. Me parece que la familia Berterame tiene una condición que es invalorable, que es la humana. Si me dicen qué cosa no le puede faltar a un jugador de fútbol, sin dudas que es ser una buena persona y respetuoso”.

Resaltó: “Es un honor que me nombren capitán de tantos equipos que integré, en los que hubo, y hay todavía en el equipo seniors en el que juego, numerosos caudillos y jugadores de gran trayectoria”.

Indicó: “Con Transporte Flavio viajo a Córdoba prácticamente durante toda la semana y por eso se me hizo muy difícil ser DT. Me hubiese gustado dirigir, amo al fútbol y me encanta estar al frente de los grupos, pero me ata mi trabajo, que he forjado desde hace tantos años a la par de mi carrera”.

Remarcó: “El fútbol me formó como persona, pero también me ayudó mucho en mi trabajo. Como jugador he arreglado jugar a cambio de un camión en Etruria. No me olvido que en plena crisis con Alfonsín no me alcanzaba para comprar cubiertas y la gente del fútbol me ayudó. Trabajo actualmente con negocios y empresas de gente ligada al fútbol. A esos clientes les estoy agradecido eternamente y nunca les fallo”.

El capitán va en camión

Para “Yoyó” el fútbol es un deporte muy popular y aseguró: “No puedo ver a chicos con los botines rotos. Me gustaría ser DT para pagarle a cada jugador que dirija sus botines, para que nos les falte nada. Me cargan en mi familia porque me dicen que, en vez de cobrar, yo pagaría para dirigir. Con orgullo lo haría, porque pelotas, botines, vendas, canilleras no pueden faltarle a un jugador de fútbol. Hay gente que no tiene para comprar”.

Su familia respira fútbol y, pese a que José está rodeado de mujeres -su esposa, Nora, con quien hace 35 años se juró amor eterno, y sus hijas Alejandra y Romina-, con su hijo Daniel suplió esa necesidad imperiosa de estar en una cancha y vibrar con la redonda.

Explicó: “Para mí el sábado a la tarde es sagrado para el fútbol, lo mismo que ir a Manuel Ángel Ruiz a la noche, y los domingos generalmente me voy a ver a Daniel o alguno de los Berterame en la ciudad o la región”.

Detalló: “El lunes ya arranco arriba del camión”.

Así lo veo yo

Manifestó: “Daniel puede dar un salto y tiene ofertas. Lo que pasa es que ya me hizo abuelo y está casado con Flavia Acosta, hija de Marcelo, que juega conmigo en la Afuco. Ya están armados”.

Precisó: “Cuando jugó con Alem ese torneo del Interior lo vinieron a buscar de Morteros y de Vicuña Mackenna. Dudó, pero lo más valioso es que formó una familia, tiene trabajo y casa. Le van a aparecer ofertas, pero es seguro lo que tiene y puede seguir jugando todo lo que quiera, porque anda bien, es joven y se cuida”.

Mencionó: “La empresa que tenemos tiene depósitos en Córdoba y clientes fijos en Villa María. La señora es contadora y arriesgar con familia no es tan fácil”, dijo el abuelo de Isabella y Francesco. “Son mi debilidad. Aunque me lo decían, no pensé que los extrañaría tanto cada vez que no los tengo cerca”, enfatizó.

Una pasión única

José Berterame afirmó: “En un quincho tengo los cuadros de fútbol de toda mi carrera. Los chicos deben hacer deporte. El fútbol fue mi pasión y me dejó valores únicos y muchos amigos”.

Resumió el inicio y el final de su carrera destacando: “Todavía tengo ganas de que vuelva como cuando empecé en All Boys. Me marcó que ya en los seniors pude dar tres vueltas olímpicas en la Bombonera con esos seleccionados de Afuco invitados por la Peña Boquense. Y le ganamos las tres finales a Río Cuarto. No tiene precio ese recuerdo”.

Evaluó: “Lo mejor del fútbol es la cantidad de amigos que te deja. En la cancha se deja todo y, terminado el partido, se da la mano. Pedro Calderón me enseñaba y practicaba para marcar a los más altos, a los más rápidos, para anticiparlos, para ganarles de arriba. Eso me gustaría enseñar”.

De su infancia resaltó: “Empezamos a jugar con mi hermano Fabián (“La Cuisa” para el fútbol local y “El Fino” para el fútbol cordobés) en los Juegos Evita con Semillería Daher y Miranda”.

Puntualizó: “En All Boys jugué en el baby con ‘Fifa’ Colusso, ‘Pupo’ Rosignoli, Bustos, Orsi, Fabián Arias, Fabián Stefanatto, Pablo Requena, Jony Suárez. Con esa clase 64 fuimos campeones varias veces y ganamos la Challenger con Jorge Alamo, que me llevó varias veces a Rosario y Mendoza”.

Estimó: “Los campeonatos de barrio eran mejores que la Liga en algún momento. Yo jugaba para el barrio de los Berterame que todos llaman La Rural. Jugué con mi viejo Juan Carlos y mi tío Luis, mis tíos por parte de madre, Enrique Torres, Vissio, y mis primos ‘Chiri’, ‘Vieja’ y luego mis hermanos”.

Señaló: “En el año 82 me fue a buscar Pedro Calderón para jugar en Argentino, del que soy hincha”.

Remarcó: “Jugué en la Cuarta, porque se había ido completa esa categoría a Ausonia con Abel Volta. Salimos campeones y luego debuté en Primera. Argentino volvía a hacer primera división y, como Calderón era amigo de Miranda, jugué con ‘Tula’ Bertino, Machado, Bonzi, Acuña, De Miguel, Cipolat. Ganamos una final a River Plate y otra a Sarmiento”.