Lo que tanto se temía finalmente terminó ocurriendo. Otra vez, como en diciembre del año pasado, el Gobierno nacional anuncia más despidos en la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos (FMPE). No se conoce aún el número definitivo, pero posiblemente se comunique mañana tras una reunión de directores con autoridades de Fabricaciones Militares en Buenos Aires.
El propio interventor, Luis Riva, les informó a los dirigentes nacionales de ATE (Asociación Trabajadores del Estado) que los despidos alcanzarán a tres de los cuatro establecimientos fabriles que aun permanecen abiertos. Además de Villa María, correrán la misma suerte los operarios de Río Tercero y Fray Luis Beltrán. También habría bajas de contratos en sede administrativa de Capital Federal. Solo la planta de Jáchal, en San Juan, no sufriría despidos (cabe recordar que Azul ya fue cerrada).
Ante ello, ATE convocó de urgencia a los trabajadores para realizar una asamblea en su sede de calle Santa Fe. Allí, luego de una hora de debates, resolvieron manifestarse en la puerta principal de la Fábrica Militar. En ese momento, en horas del mediodía, se celebraba un “homenaje” al coronel Argentino del Valle Larrabure, militar que en 1974 fue secuestrado por el ERP y asesinado un año después en Rosario. En el acto hubo militares (se dijo que estaba el Jefe del Ejército, Claudio Ernesto Pasqualini, pero la información no fue confirmada por ninguna fuente consultada), civiles y funcionarios del Gobierno nacional. Uno de ellos fue Fernando Esperanza, director de Gestión de Personas de Fabricaciones Militares, quien rechazó una reunión con dirigentes de ATE Villa María. “Mandó a decir que ya nos había dicho todo en Buenos Aires, que no tenía nada que hablar”, contó el secretario general Fernando Mercado a este medio.
El diario La Nación, allá por el mes de enero, informó que el Ejército había planificado una serie de “homenajes” por todo el país para recordar a militares asesinados en democracia por las organizaciones guerrilleras. Los trabajadores manifestaron en la asamblea que, realidad, se trataba de una “reivindicación del accionar de las Fuerzas Armadas” en los años 70.
Por mayoría, los operarios resolvieron manifestarse en el ingreso principal. Pero dado el fuerte operativo de seguridad, con Gendarmería custodiando la Ruta 2, decidieron llegar por una calle de tierra de barrio Villa Albertina y así lo hicieron.
Gendarmería debió levantar el operativo ubicado a 100 metros de la Fábrica Militar. Por la cantidad de efectivos, no solo gendarmes, sino Policía de Córdoba, Policía Militar y seguridad privada, se conjeturó sobre la presencia de importantes autoridades militares y civiles. Sin embargo, no se pudo saber quién formó parte del acto. El intendente Martín Gill estuvo invitado, pero el propio Mercado se encargó de remarcar que el jefe comunal rechazó la invitación “en solidaridad con los compañeros despedidos”.
Los despidos
El director de Fábrica Militar de Villa María, Miguel Toselli, viajará mañana a Buenos Aires para mantener una reunión con las autoridades nacionales y allí seguramente conocerá el número de despedidos. El sindicato no confía “en que se ponga del lado de los trabajadores” y evite así las cesantías. “Ojalá que le diga que faltan, no que sobra”, aseveró Gustavo Vilches, flamante secretario general de CTA Villa María.
En definitiva, los sindicalistas entienden que las decisiones del Gobierno nacional apuntan hacia un solo sentido: cerrar Fabricaciones Militares. En Villa María primero se frenó la producción, luego se despidieron 28 contratados. La producción sigue en baja y el número de bajas ampliará la lista a partir del 1° de septiembre.
“Tenemos que entender que nos quieren cerrar la fábrica, hay que luchar, si se van a llevar puesto Fabricaciones Militares, que Villa María dé esta pelea hasta el final”, expresaron los dirigentes en la asamblea, previo a marchar en caravana de autos y motos hacia la planta de Ruta 2 y avenida Borras.
En diciembre próximo vencerán los contratos firmados por la mayoría de los trabajadores, sin embargo, el Gobierno ya tomó la decisión de rescindir antes. Y en la semana sabremos el número.
Martín Alanis. Redacción Puntal Villa María
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Ante ello, ATE convocó de urgencia a los trabajadores para realizar una asamblea en su sede de calle Santa Fe. Allí, luego de una hora de debates, resolvieron manifestarse en la puerta principal de la Fábrica Militar. En ese momento, en horas del mediodía, se celebraba un “homenaje” al coronel Argentino del Valle Larrabure, militar que en 1974 fue secuestrado por el ERP y asesinado un año después en Rosario. En el acto hubo militares (se dijo que estaba el Jefe del Ejército, Claudio Ernesto Pasqualini, pero la información no fue confirmada por ninguna fuente consultada), civiles y funcionarios del Gobierno nacional. Uno de ellos fue Fernando Esperanza, director de Gestión de Personas de Fabricaciones Militares, quien rechazó una reunión con dirigentes de ATE Villa María. “Mandó a decir que ya nos había dicho todo en Buenos Aires, que no tenía nada que hablar”, contó el secretario general Fernando Mercado a este medio.
El diario La Nación, allá por el mes de enero, informó que el Ejército había planificado una serie de “homenajes” por todo el país para recordar a militares asesinados en democracia por las organizaciones guerrilleras. Los trabajadores manifestaron en la asamblea que, realidad, se trataba de una “reivindicación del accionar de las Fuerzas Armadas” en los años 70.
Por mayoría, los operarios resolvieron manifestarse en el ingreso principal. Pero dado el fuerte operativo de seguridad, con Gendarmería custodiando la Ruta 2, decidieron llegar por una calle de tierra de barrio Villa Albertina y así lo hicieron.
Gendarmería debió levantar el operativo ubicado a 100 metros de la Fábrica Militar. Por la cantidad de efectivos, no solo gendarmes, sino Policía de Córdoba, Policía Militar y seguridad privada, se conjeturó sobre la presencia de importantes autoridades militares y civiles. Sin embargo, no se pudo saber quién formó parte del acto. El intendente Martín Gill estuvo invitado, pero el propio Mercado se encargó de remarcar que el jefe comunal rechazó la invitación “en solidaridad con los compañeros despedidos”.
Los despidos
El director de Fábrica Militar de Villa María, Miguel Toselli, viajará mañana a Buenos Aires para mantener una reunión con las autoridades nacionales y allí seguramente conocerá el número de despedidos. El sindicato no confía “en que se ponga del lado de los trabajadores” y evite así las cesantías. “Ojalá que le diga que faltan, no que sobra”, aseveró Gustavo Vilches, flamante secretario general de CTA Villa María.
En definitiva, los sindicalistas entienden que las decisiones del Gobierno nacional apuntan hacia un solo sentido: cerrar Fabricaciones Militares. En Villa María primero se frenó la producción, luego se despidieron 28 contratados. La producción sigue en baja y el número de bajas ampliará la lista a partir del 1° de septiembre.
“Tenemos que entender que nos quieren cerrar la fábrica, hay que luchar, si se van a llevar puesto Fabricaciones Militares, que Villa María dé esta pelea hasta el final”, expresaron los dirigentes en la asamblea, previo a marchar en caravana de autos y motos hacia la planta de Ruta 2 y avenida Borras.
En diciembre próximo vencerán los contratos firmados por la mayoría de los trabajadores, sin embargo, el Gobierno ya tomó la decisión de rescindir antes. Y en la semana sabremos el número.
Martín Alanis. Redacción Puntal Villa María

