A un mes del femicidio de Delfina Aimino, el primero del año, familiares y allegados de la joven de 22 años realizan marchas por el Recorrido Peñero para visibilizar el caso ocurrido el 1 de enero de este 2026 en Villa María.
La madre de la víctima, Eliana Becerra, afirma que estas acciones tienen el objetivo de mantener vigente el reclamo. “Decidimos marchar en el Recorrido Peñero para seguir haciendo ruido, como se hizo los primeros días. Para que él no quede impune y se le dé la máxima pena posible”, sostuvo.
Las caminatas se realizan todas las noches a las 21.30 hs, con punto de encuentro en el Puente de Luces. Durante el trayecto, familiares y amigos exhiben la imagen de Delfina, reparten folletos informativos y dialogan con quienes asisten a las peñas. La iniciativa cuenta con el acompañamiento de organizaciones feministas y vecinas y vecinos que se suman al reclamo.
Becerra sostuvo que el femicidio de su hija no debe ser entendido como un hecho aislado y llamó a una reflexión colectiva: “No tenemos que tener miedo, hace muchas décadas que las mujeres venimos teniendo miedo de todo, de cómo nos vestimos, qué decimos, cuando salimos.” Y agregó: “A todo eso lo tiene que trabajar todo un sistema en conjunto, desde el Estado, el sistema educativo, los medios de difusión, cuando hay algo que no está bien, hay que pedir ayuda.”
En el plano judicial, la causa estuvo inicialmente a cargo de la fiscal Silvia Maldonado y actualmente se encuentra bajo la órbita del fiscal René Bosio. Por el crimen fue detenido Tomás Mulinetti, un joven de 23 años, quien permanece imputado como autor del hecho.
Luego de que se diera a conocer públicamente su identidad, comenzaron a circular en redes sociales testimonios de mujeres de la ciudad que manifestaron haber tenido experiencias violentas o situaciones de acoso por parte del acusado durante su adolescencia. En comentarios publicados en Instagram, en una nota del medio local Villa María Ya!, varias jóvenes señalaron conductas agresivas y persistentes por parte del imputado en su etapa escolar.
La madre de Delfina afirmó que desconocía quién era el joven. Relató que en una ocasión llevó a su hija a su domicilio sin conocer su apellido y que, tiempo después, la joven decidió bloquearlo. “Yo no lo conocía. Hace un par de años la llevé a la casa de él sin saber el apellido. Después ella lo bloqueó porque él había sido violento con ella y la atosigaba. ¿Por qué le escribió el 31? No lo sé. Le escribió desde otra aplicación porque lo tenía bloqueado de todos lados”, explicó.
“A un mes sin Delfi, es un minuto a minuto de muchas emociones, de extrañarla terriblemente. No se lo deseo a nadie, es un dolor indescriptible. Aunque tenemos recuerdos hermosos de ella que nos consuelan”, expresó.
El reclamo se sintetiza en una consigna que la propia familia instaló en las calles de la ciudad: “No más Delfinas”.

