La candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, habría alcanzado una diferencia de más de 43.000 votos en el balotaje presidencial de Perú, una ventaja considerada irreversible que la posicionaría como presidenta electa, según los datos oficiales de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).
Con el 99,86% de las actas escrutadas, Fujimori obtenía el 50,118% de los votos frente al 49,882% del candidato de izquierda Roberto Sánchez, en un conteo que aún tenía un pequeño porcentaje pendiente de procesamiento.
La diferencia se traduce en poco más de 43.000 sufragios, mientras restan contabilizar alrededor de 39.300 votos, lo que en principio no modificaría el resultado final.
En ese contexto, la dirigente de Fuerza Popular quedaría en condiciones de ser proclamada presidenta electa del Perú, aunque aún no se definió la fecha oficial de la proclamación, cuyo plazo máximo es el 15 de julio.
Roberto Sánchez rechazó los resultados preliminares y denunció la existencia de irregularidades en el proceso electoral, particularmente en el voto emitido desde el extranjero, sin presentar pruebas.
“No reconoceremos el gobierno de la señora Fujimori”, afirmó el candidato, quien adelantó que impulsará una “lucha democrática en el marco de la ley y la Constitución”.
En paralelo, sectores de su espacio político advirtieron sobre un presunto fraude electoral, lo que podría intensificar la tensión política en el país.
Desde el entorno de Fujimori, el secretario general de Fuerza Popular, Luis Galarreta, calificó esas declaraciones como “antidemocráticas” y defendió la transparencia del proceso.
La eventual victoria de Fujimori se produce en un escenario de alta inestabilidad política en Perú, que en los últimos años atravesó múltiples cambios de gobierno por renuncias y destituciones.

