La Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) adoptó una declaración política sobre el VIH/SIDA y reafirmó el compromiso internacional de poner fin a la enfermedad como amenaza para la salud pública antes de finales de 2030.
La resolución fue aprobada con 149 votos a favor, ocho en contra y 14 abstenciones, y expresa preocupación por el hecho de que el mundo no haya cumplido los objetivos globales fijados para 2025 en materia de VIH.
El documento retoma compromisos previos adoptados en 2001, 2006, 2011, 2016 y 2021, y se enmarca en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, con la meta de acelerar la respuesta global en los próximos cinco años.
La declaración insta a los Estados a adoptar medidas urgentes mediante una respuesta coordinada, basada en evidencia y centrada en las personas, con el objetivo de fortalecer los sistemas sanitarios y mejorar el acceso a tratamientos.
También propone reforzar el liderazgo nacional y las estrategias multisectoriales para garantizar servicios sostenidos más allá de 2030, en caso de alcanzarse la meta de eliminación del SIDA como amenaza para la salud pública.
En ese contexto, la directora ejecutiva de ONUSIDA, Winnie Byanyima, destacó la necesidad de sostener el financiamiento internacional y fortalecer el rol de las comunidades en la respuesta global.
“No podemos fracasar, porque sabemos lo que debemos hacer”, afirmó, al remarcar la importancia del multilateralismo, la inversión sostenida y el acceso a la ciencia y la innovación.
Los datos presentados por ONUSIDA indican que desde 2010 las muertes relacionadas con el sida se redujeron un 56%, mientras que las nuevas infecciones disminuyeron un 43%.
Actualmente, 32,1 millones de personas reciben tratamiento, lo que representa el 78% de quienes viven con VIH en todo el mundo, según el organismo internacional.

