“Soy un ‘negro’ distinto. Yo soy muy agradecido a la gente de esta ciudad. No me olvido de los que sin conocerme me dieron fiado, o me permitieron pagar en 3 o 4 veces. Hay mucha gente buena en Villa María”, afirma Juan Cardozo.
Sostuvo que “a esa gente que confió en mí, le voy a estar agradecido eternamente”.
Manifestó que “Alumni me dio todo, porque me dio la posibilidad de trabajar, de conocer esta ciudad, a mi señora Rosana, de ver crecer a mis 3 hijas: Camila, Agustina y Antonela, de ver a mis 3 nietos: Genaro, Tiago y Tiziana”.
Sostuvo que “llegué hace 30 años y no me voy más. La gente me reconoce lo que hice en la cancha, y me ayudó a estar ordenado hoy. Salí a laburar cuando se terminó el fútbol, y tengo una mujer guapa que me bancó y salimos adelante. El fútbol es lindo, pero se termina, y no se me cayó ningún anillo por manejar un taxi o un colectivo. Yo no cambié, vuelvo y como asados con todos mis amigos y mis familiares en Lomas de Zamora”.
Le costaba volver
Juan Cardozo estimó que “si no llegué más lejos en el fútbol fue porque me gustaba salir mucho”.
Recalcó que “eso de ser travieso, bandido como dicen los cordobeses, se paga en el fútbol. Eso tiene un precio para un profesional”.
Acotó que “el que no se cuida, no llega lejos. Jugué en Argentinos, Banfield, Cipolletti, Chacarita, San Martín, Atlético y Concepción de Tucumán. Me iba a quedar a vivir en Tafí del Valle, pero arreglé con Argentino de Quilmes, y como tenía cuerda para seguir jugando, conocí Villa María, y me vine”.
Apuntó que “Alumni es mi vida. Cuando fui campeón nos llevaron en andas hasta la sede del club desde el bulevar España. Fue una locura. Ese año fui papá, y me di cuenta que no me iba a ir más”.
Cardozo recordó con respecto al equipo que ganó en San Francisco que “la reserva perdió los puntos porque llegamos tarde, pero la primera ganó 6-2. No queríamos viajar por falta de pago, pero tuve que reunir al grupo y convencerlo que viajáramos. Yo era el primero que necesitaba cobrar, pero decidimos en positivo, y fuimos campeones”.
Destacó que “soy muy hincha de Alumni y lo defiendo. Hemos tenido necesidades porque era un poco lerdo cobrar, pero pasé momentos inolvidables en Alumni”.
Enfatizó que “se armó un equipo con personalidad, ordenado, que sabía lo que quería, y Pisaroni nos había mentalizado para salir a ganar a cualquier cancha”.
Señaló que “el grupo entendió el mensaje. El problema en el fútbol es cuando el grupo no te entiende. Los más grandes éramos laderos de José Pisaroni, que no erraba”.
Señaló que “llegué en la cuarta fecha. Me pidió que bajara 4 kilos. Lo hice. Siempre fue mi gran problema. Yo no le falté el respeto a nadie, pero hablaba de frente”.
Recalca que “todos resaltan mi pegada. Hoy Cardona es clave en Boca, y yo no tengo nada que envidiarle. Resolvía partidos en un segundo. Pero siempre digo que para llegar bien arriba hay que cuidarse, entrenar y progresar”.
Acotó que “hoy recomiendo a los pibes estudiar. Si el fútbol se transforma en una salida laboral, hay que laburar. Hoy en Villa María hay mucha cantidad de buenos jugadores, pero no llegan. Algo está mal”.
Explicó que “si todos ayudamos a los chicos que quieren ser futbolistas, nos va a ir mejor. Si somos más solidarios entre los clubes, si trabajamos juntos con el apoyo de todos los sectores, Villa María es una ciudad futbolera, y tendrá un equipo que jugará en Primera”.

