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La inflación, la realidad y los diagnósticos

La suba de precios sigue siendo la principal preocupación para los argentinos y el Gobierno intenta dar respuestas con bonos para los jubilados y alentando paritarias con mayores recomposiciones pero no da señales de políticas que contengan la escalada

Al Gobierno todavía le queda al menos un mes más con alza en el acumulado de los últimos 12 meses de inflación, que ya superó el 50% con el dato aportado por el Indec para junio. Julio no le dará respiro y esa cifra trepará un escalón más. Y eso tiene una explicación simple: el mes pasado subió un escalón porque en junio de 2020 el incremento del conjunto de precios de la economía había alcanzado el 2,2% y fue reemplazado por el 3,2% de este año. Y ahora llegará el dato de julio -que se conocerá a mediados de agosto- que va a reemplazar el 1,5% que tuvo el séptimo mes del año pasado. Nadie espera una cifra por debajo del 2%, por lo cual el reemplazo será al alza nuevamente y el acumulado posiblemente supere el 51% y se acerque fuertemente al cuestionado 53% que dejó el último año de Mauricio Macri en el gobierno. La economía argentina sigue, sin pausa, dando saltos hacia arriba en los valores inflacionarios. Comenzó con niveles del 10%, pasó al 25% años más tardes y en los últimos seis años se estabilizó por arriba del 40% con picos que perforaron el 50%.

No es gratis ese proceso que no lograron resolver ni las gestiones de Cristina Fernández, ni la de Macri y hasta acá tampoco pudo la de Alberto Fernández. En paralelo esa evolución de los precios fue provocando un fuerte deterioro social. Las cifras de pobreza en el país fueron creciendo fuertemente y casi se duplicaron en una década. Y la capacidad del Estado para contener esa situación vía beneficios sociales, jubilaciones o salarios públicos es cada vez más limitada.

La semana pasada el Gobierno organizó un acto para anunciar el pago de un bono de 5 mil pesos por única vez para los jubilados que se hará efectivo desde el 2 de agosto. Lo encabezó el presidente Fernández y a partir de allí se insistió en que eso permitirá alcanzar una jubilación mínima de 28 mil pesos que duplicará a la que se pagaba al finalizar el Gobierno anterior. Para aquellas personas que tengan ingresos hasta dos haberes mínimos ($ 46.129,40 ), la suma del bono será de $ 5.000; para las que perciben entre $ 46.129,41 y $ 51.129,39, el monto será el equivalente hasta alcanzar este último monto.

Como se dijo, el pago es por única vez y entonces esa duplicación se haría efectiva sólo en agosto. Al mes siguiente el valor volverá a ubicarse en 23 mil, lo que implicaría una recomposición del 64% contra diciembre de 2019, lo que ubica al haber mínimo jubilatorio por detrás en esa larga carrera contra los precios.

La semana pasada el Gobierno organizó un acto para anunciar el pago de un bono de 5 mil pesos por única vez para los jubilados que se hará efectivo desde el 2 de agosto.

Por otro lado, un estudio de la Fundación Mediterránea indicó que para los beneficiarios de una jubilación mayor a dos haberes mínimos, es decir, superior a $ 46.129, se registra una pérdida interanual del 9,6% en términos reales, sin ese plus del bono y al descontar la inflación.

Durante el anuncio, Fernández destacó: “Tenemos que trabajar mucho para frenar a los que especulan con los precios y nos preocupa particularmente la situación de los jubilados y de las jubiladas porque no queremos que sean la variable de ajuste”, señaló el Presidente.

Sin dudas, el Presidente apuntó de lleno como causa de la inflación a los empresarios especuladores que remarcan los precios de sus bienes y servicios con el afán de maximizar sus utilidades y eso atenta contra la recuperación del poder adquisitivo de quienes tienen ingresos fijos, como asalariados y jubilados. Esa pérdida en la maratón contra la inflación lleva tres años y medio.

No hay en la explicación del Presidente un argumento vinculado a la política económica. La inflación es un fenómeno netamente especulativo.

Y en esa línea habría que entender las acciones que se fueron tomando para combatirla durante la gestión: Precios Cuidados, Precios Máximos, cierre de exportaciones y algunas observaciones sobre mercados concentrados.

No hay en la explicación del Presidente un argumento de política económica. La inflación es un fenómeno netamente especulativo.

Claramente no fueron hasta acá acciones que lograran revertir la tendencia alcista de los precios en general. Incluso, aunque algunas de esas acciones apuntaron a algún bien en particular, como en el caso de la carne, tampoco tuvieron éxito.

Allí entonces cabe la pregunta sobre la raíz del problema, sobre el diagnóstico. ¿Puede la inflación reducirse a un fenómeno especulativo? A esta altura no quedan dudas de que es mucho más complejo y requiere entonces de respuestas mucho más complejas y acabadas. Sin dudas hay un fenómeno especulativo, que a su vez puede estar alentado por pequeños actores de la economía que buscan salvar su capital y actúan con el fin de “cubrirse” y no encontrarse al momento de la reposición que vendieron por debajo de los costos. Un proceso tan largo como el que transitamos habilita todo tipo de conductas especulativas y no exclusivamente asociada a grandes actores.

Hay también responsabilidades del Gobierno de turno. El hecho de sostener un rojo fiscal durante tanto tiempo y cubrirlo con emisión monetaria no es gratis. Tampoco fue gratis equilibrarlo con deuda. Las dos vías trajeron secuelas profundas, que siguen agravándose con el correr de un tiempo sin soluciones.