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La sequía de los grandes

¡Tranquilos! Boca y River ya volverán a hacer goles, por más que estos días sean preocupantes para las mayorías

Hubo un tiempo en que no cabía la posibilidad de ver un equipo de fútbol con pretensiones, sin un nueve de área. Un ariete, en definitiva, más cerca del arco rival o no, había uno que la metía. Ese era el "denominado" nueve.

Podríamos dar un paseo por todos los tiempos y al menos hasta hace algunos años, desde el advenimiento de este bendito juego en el país, en canchas profesionales o en ligas menores, cada cuadro supo quién era el que hacía goles con su camiseta puesta.

Hoy se habla de sequía. Y se llega a esa conclusión, a partir de la falta de gol evidenciada por River y Boca en el comienzo de la Superliga.

Y si bien hay algunas coincidencias, la falta de definición de millonarios y xeneizes presenta aristas disímiles.

Boca, que puede formar dos conjuntos muy competitivos con su extenso y rico plantel, adolece de juego y esto hace que ante rivales medianamente cerrados como Estudiantes y Huracán, poco haya molestado al arquero o a la defensa. Si nombramos a Pavón, Villa, Wanchope, Tevez, Zárate, Benedetto y Espinoza, se coincidirá en que no hay en buena parte del continente un club que tenga tan buenos delanteros.

Ahora bien. ¿Juega el equipo de una manera que se aproveche a esos nombres?. Es verdad que no hay un Riquelme que maneje el juego; pero desde el medio hacia adelante pareciera haber una confusión de roles y hasta una yuxtaposición de jugadores en el mismo lugar o función.

Zárate no es nueve. Es, junto con Pavón, de los más desequilibrantes jugadores por afuera que puede haber por estas tierras. De última, el ex-Vélez puede arrancar no tan abierto pero más atrás.

Ábila y Tevez, mucho más el primero, son delanteros de área y uno cree que la vuelta de Benedetto va a arreglar mucho de este momento de confusión, en el que el técnico no administra tanta cantidad y calidad como debiera. El pase a otra ronda frente a Libertad será una solución parcial, si se logra (algo muy probable), pero la esencia del momento de Boca es tener mucho y jugar poquito. Ataca mal porque crea mal y defiende de manera poco confiable, algo de lo que zafa por la estupenda prestación de Wilmar Barrios, uno de los mejores volantes de América.

Será, probablemente, el juego de Gago (cuando esté pleno), el nexo ideal entre el quite de Barrios y alguien más y los delanteros. Barrios no puede tampoco quedar, como contra Huracán, siendo el único referente de marca en la mitad de la cancha.

River no puede. River no marca goles. Convierte en figura al portero rival. Tiene una línea de juego que Marcelo Gallardo mantiene, pero no le funcionan aquellos que hacen diferencia con ritmo, por afuera, guiados por los buenos ratos del Pity Martínez y la llegada de quien está llamado a ser figura de aquí en adelante, hasta que dure en el club, el colombiano Juan Quintero.

River hace tiempo no tiene en gran nivel a Ignacio Fernández ni a Enzo Pérez, que fueron la "marca" de ese gran equipo copero. Apareció en un buen nivel el pibe Palacios y, al mismo tiempo, De la Cruz ha dejado de ser el revulsivo que amagó a convertirse en desequilibrante.

Por ello, River, que también tiene sus nombres en delantera, no vaya a creer que carece de ellos, no convierte, porque en las jugadas de gol vienen fallando Prato, Scocco, Mora y Borré, que hasta tres semanas atrás en Copa Argentina y Libertadores la mandaban a guardar.

Por ello, Boca y River, en días más volverán a regar de goles las canchas, no digo a inundarlas, pero cuando se abran los arcos rivales, este espacio de tiempo con el cual se vende: "el cero en el arco rival" de los más grandes pasará a ser la descripción de "un equipo intratable para las defensas".

Por estas horas, hasta Belgrano ha vuelto a convertir (¡que golazo el de Matías Suárez!), y el Pirata, sí, es un conjunto sin delanteros. La meten Central y Racing, con Ruben y Zampedri uno, sin Lautaro, pero con Centurión, Lisandro, Bou y Cuadra el otro.

¡Tranquilos! Boca y River ya volverán a hacer goles, por más que estos días sean preocupantes para las mayorías.

"Siempre que llovió paró", diría el Negro Olmedo. Es más, ni siquiera ha llovido. Entre sequías de gol y de nubes, esperando a Santa Rosa.



Osvaldo Alfredo Wehbe

 

TEMAS: futbol futbol
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