Miles de vecinos se volcaron este jueves al río para prolongar con amigos y en familia las mesas navideñas.
Aprovechando que hacía calor, cientos de personas tomaron posesión de la costanera, desde el Puente Andino , pasando por El Arenero y Puerto Madero, hasta disfrutar de la Playita Santa Ana y el balneario de Barrancas del Río.
Cada uno de esos puntos se convirtió en una postal de la Navidad en Villa María.
El clima fue propicio para seguir festejando, bajo el sol y también bajo la sombra, con visitantes que llegaron de afuera y otros que se quedaron.
El tiempo estuvo más que agradable y regaló una jornada digna de aprovechar; con un calor no tan sofocante como el registrado en la víspera y una leve brisa que acompañaba la tarde de mates, budines y panes dulces.
Una jornada antes, la del 24, Villa María fue un vaivén climático. Durante las primeras horas, la ciudad fue un “infierno”, pero después el escenario cambió , la lluvia hizo su entrada y alteró más de un plan de comer afuera. Antes de la medianoche, la tormenta se cortó y muchos pudieron brindar al aire libre.
Villa María mutó de la lluvia de Nochebuena al calor de Navidad, pudiendo mudar las mesas navideñas al río y la costanera.

