Los jóvenes del Concejo Deliberante Estudiantil pasaron al frente este miércoles y fueron los actores principales de una jornada especial en la casona legislativa, al cumplirse 50 años de “La noche de los lápices”, motivo por el cual protagonizaron una sesión simbólica, instancia que fue presidida por el titular del Concejo Deliberante, Juan Pablo Inglese.
En la oportunidad, los concejales estudiantiles compartieron distintas miradas sobre aquella fecha y su significado para las nuevas generaciones.
Al momento de tomar la palabra, Catalina Deheza, de la escuela Rosario Vera Peñaloza, quizo destacar que “la juventud no debe ser escuchada solamente cuando se habla del futuro, sino también cuando se habla del presente”.
Por su parte, Guillermina Margaria recordó el encuentro mantenido días atrás con la profesora Daniela Androver, al tiempo que señaló que conocer la historia implica también acercarse a las personas que la atravesaron.
“Detrás de una fecha, hubo personas que tenían nuestra edad y que atravesaron situaciones que ningún joven debería haber vivido”, expresó durante la sesión.
Tiziano Abadía, de la Escuela ProA en Biotecnología, puso el foco en las consecuencias que todavía atraviesan muchas familias desaparecidos. “La memoria se construye escuchando”, sostuvo, y remarcó la responsabilidad de las nuevas generaciones de mantenerla viva.
A su turno, Valentina Funes Ghiglione, del Instituto Secundario Bernardino Rivadavia, vinculó aquella historia con el presente y con la participación juvenil. “La juventud también puede cambiar la historia, mientras haya jóvenes dispuestos a construir, aquellos jóvenes estarán presentes”, afirmó.
Gino Saretti, de la Escuela Bilingüe Bicultural Dante Alighieri, definió al 16 de septiembre como una fecha que “conmueve la conciencia colectiva” y recordó a los jóvenes que tenían proyectos y sueños por delante.
“Recordar no es fijar la mirada en el pasado con melancolía, sino asumir el compromiso de cuidar el presente para que ningún autoritarismo pueda dominar a nuestro pueblo”, planteó.
También hubo reflexiones sobre la libertad y la vida cotidiana. Milena Olmos, de la Escuela del Trabajo, habló del impacto del miedo sobre la cultura y destacó “el valor inconmensurable de habitar las escuelas en plena democracia”.
Alexis Cano, del IPEM 147, llamó a no permanecer indiferentes y sostuvo que la mejor manera de honrar a quienes los precedieron es hacerlo mediante “el debate plural y la participación democrática”.
Bautista Zurita, de la Escuela ProA en Desarrollo en Software, recordó que, según testimonios villamarienses, también en la ciudad hubo momentos de tensión e incertidumbre durante aquel período.
En tanto, Albertina Latanzi, de la Escuela Bilingüe Bicultural Dante Alighieri, cerró su intervención con una definición sobre el presente: “La libertad es poder vivir sin miedo”.
Durante la actividad también se descubrió una placa conmemorativa por los 50 años de “La noche de los lápices”, como parte del homenaje realizado en la casona legislativa.
El cierre tuvo música: Rubén Terreno, profesor de guitarra del Conservatorio, y su hija María Paz Terreno, alumna del Instituto del Caminante, interpretaron “Rasguña las piedras”.

