Thian Toledo, de 7 años, falleció en un cumpleaños en Capilla de los Remedios el pasado domingo, tras descompensarse mientras jugaba. Lautaro Manieri, de 15 años, se desmayó en la escuela y, pese a los esfuerzos médicos, murió este martes debido a un coágulo en la cabeza. Además, el pasado 12 de septiembre, en el Club Atlético San Lorenzo, un joven de 13 años perdió la vida durante un entrenamiento de fútbol, y tres días después, en Carlos Paz, otro adolescente de 13 años falleció durante una clase de Educación Física.
Estos trágicos eventos, parecen coincidir en algo. La muerte súbita es un término que se refiere a aquellos decesos que ocurren de manera inesperada y sin una causa aparente, incluso después de realizar una autopsia. Si bien no se trata de una ocurrencia común, en este caso, el hecho de que tantos jóvenes hayan perdido la vida en tan poco tiempo ha generado una atmósfera de incertidumbre. Para los expertos, estos eventos son, en muchos casos, aleatorios, aunque no por ello menos dolorosos.
El Dr. Enrique Orchanski, reconocido pediatra con más de 40 años de trayectoria (MAT.: 13688), explicó a Diario Puntal que la muerte súbita es “una condición de difícil diagnóstico” y, a menudo, no deja rastros claros tras la autopsia. “En algunos casos, se encuentra una enfermedad subyacente que se manifiesta de forma letal, pero en otros, simplemente no hay ninguna explicación, lo que hace que la tragedia sea aún más incomprensible”, sostiene Orchanski. Al mismo tiempo reconoció “en 44 años de médico, he visto muchas ´rachas’, por decirlo de alguna manera. Períodos en los que se agrupaban, casos como muerte súbita, pero es imposible explicar el por qué”.
El dolor de los familiares de las víctimas ha sido indescriptible. El mensaje de despedida de Diego Toledo, papá de Thian, quien falleció en el cumpleaños de un amigo, conmocionó a la comunidad. En un posteo desgarrador, escribió: “Mi corazón está de luto y mi alma hecha mil pedazos sin poder armarse nunca más, hijo. Porque te me fuiste de mis brazos y arrancaste de mi más profundo corazón. Siempre te voy a extrañar y recordar con esa sonrisa contagiosa y amorosa, mi hermoso angelito.”
Por su parte, el caso de Lautaro Manieri, también dejó una huella profunda. El joven, conocido en el ámbito futbolístico por su paso en el club All Boys, colapsó durante un juego en su escuela. La noticia de su muerte, tras permanecer en estado vegetativo debido a un coágulo, conmocionó a todos los que lo conocían.
En un mundo donde los avances tecnológicos y la inmediatez de la información parecen reducir las incertidumbres de la vida cotidiana, la muerte súbita es un fenómeno aterrador porque escapa a cualquier control o predicción. Hoy en día, los individuos pueden saber en tiempo real la ubicación de alguien a través de sus teléfonos, conocer con precisión la llegada de un colectivo o encontrar la calle con menos tránsito para evitar la congestión. Sin embargo, cuando la muerte se presenta de manera tan inesperada, sin señales previas, sin antecedentes claros, el vacío se siente aún más grande.
Por su parte, el Dr. Alejandro Allub (MAT. 29562), cardiólogo pediátrico y experto en cardiología deportiva, remarca a Diario Puntal que los exámenes médicos previos a la práctica deportiva, como los estudios cardiológicos, pueden detectar anomalías, pero hay ciertos casos, como las cardiopatías raras, que no se manifiestan en los controles rutinarios. “Es muy raro que se diga que un niño no puede practicar actividad física después de un screening cardiológico. Pero también es cierto que en ocasiones no se detectan enfermedades graves a través de estos estudios”, explica el médico.
Una de las principales recomendaciones de los expertos en medicina para prevenir tragedias como estas es la formación en maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) y el uso de desfibriladores automáticos (DEA). “Es fundamental que todas las personas que están en contacto con adolescentes y niños, desde entrenadores hasta personal de escuelas, sepan cómo reaccionar ante un episodio de muerte súbita”, sostiene Allub. “Cuando se producen estas tragedias, el tiempo es crucial. Las primeras maniobras de reanimación son esenciales para salvar una vida.”
El Dr. Orchanski también destaca la relevancia de los exámenes médicos en instituciones educativas y deportivas, como el certificado único de salud (CUS) o el EMMAC y recomienda “no banalizar la oportunidad de diagnosticar desde lo mínimo como una carie, hasta algo de mayor gravedad”.
La seguidilla de muertes súbitas en Córdoba ha dejado una marca indeleble en la comunidad, pero también ha encendido la necesidad urgente de mejorar los protocolos de salud preventiva y aumentar la conciencia sobre la importancia de los primeros auxilios. Ante lo inexplicable, solo queda abrazar el dolor y aprender a proteger lo que más amamos, la vida.