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Entrevista a Nahuel Pennisi: "El trabajo del músico es en la sala de ensayo, porque en el escenario es todo alegría"

El músico, que viene de consagrarse en el festival de Viña del Mar, está presentando parte de su nuevo disco. Asegura que, si bien la pandemia golpeó a los artistas, los más afectados son los que viven de todo lo que genera el sector. Está por cumplir los 30 años y disfruta de acompañar el crecimiento de su hijo Mateo: "Es para mí una gran inspiración".

Es inevitable sentir un nudo en la garganta al oírlo cantar, pero no uno de esos provocados por la tristeza, todo lo contrario, de esos que genera la emoción por lo bello. Su historia ha trascendido por todo el mundo, por sus orígenes como músico callejero, por su historia de vida con la ceguera desde nacimiento, por contar con oído absoluto, e incluso hasta por su particular forma de tocar la guitarra, haciéndola descansar en su falda. Sin embargo, el rasgo más característico que hizo a Nahuel Pennisi recorrer el mundo fue su don para cubrir la oscuridad con los colores de su música.

A días de cumplir los 30 años, ya parece uno de esos músicos experimentados con los que todos quieren compartir escenario. Desde sus primeros pasos en las peatonales de Buenos Aires, pasando por los Grammy Latinos y hasta triunfar en el festival de Viña del Mar, Nahuel no ha parado de sorprender y, a la vez, de mantener una increíble humildad. Aquí se refiere al apoyo de su familia, a todo lo que le ha dado la música y el sueño de acompañar el crecimiento de su hijo Mateo, que acaba de cumplir el año de vida.

- Ante un escenario tan angustiante como el que generó esta pandemia, ¿qué rol creés que ha tenido el arte?

- Uno de terapia, totalmente. Más allá de lo lindo que es tocar, para nosotros es muy importante que se generen emociones. En este momento, la música tiene mucho que ver con lo social, no hace falta decir nada, simplemente la música va manifestando todo. Lo mismo pasa con las redes sociales, más allá de que muchas veces somos medio fanáticos de las redes, ha sido el único canal posible para comunicarse.

Nahuel está viviendo la cuarentena junto con su compañera, Mayra, y su hijo, Mateo, que recientemente ha cumplido un año, en Tucumán. Sus padres y hermanos, en tanto, se encuentran en Buenos Aires y señala que hace tiempo que no está con ellos, por lo que las redes sociales han cumplido un rol fundamental para mantenerse cerca.

- ¿Qué lugar tuvo tu familia en la formación de esa confianza para encarar el mundo desde pequeño?

- Ha tenido un rol fundamental, porque me dieron todos los recursos de educación y de las emociones, pero también me dieron siempre mucha libertad para hacer lo que quería. Mis padres son músicos, así que todo el tiempo me acerqué a la música. Tuve una linda infancia y creo que es por eso que puedo encarar todo con mucha alegría, porque en la infancia es cuando uno se hace y aprende los valores humanos más importantes, y es clave tener siempre algo de cuando fue niño, ese entusiasmo es lo que te va a mantener despierto de grande. Cuando uno tiene un empujoncito, hay que acordarse de los momentos lindos de cuando éramos chicos. Hoy son nuestros hijos los que juegan y nos ponen contentos a nosotros.

- ¿A qué edad comenzaste a tocar en la peatonal?

- A los 16, era muy chico y tenía muchas ambiciones. Estaba convencido de que la música era importante para mí y desde que arranqué en la calle entendía que era mi vocación.

- ¿Qué decían tus padres de que fueras a tocar a la calle?

- Mi madre medio que no lo imaginaba, aunque yo varias veces le venía diciendo. Ella no se imaginaba que me fuera a animar. Un día fui al fondo de mi casa, donde estaban ellos descansando, y les dije que me iba a tocar con mi abuela, que siempre fue muy cómplice, y ellos no lo podían creer. Mi padre tuvo una reacción diferente, pero porque él es quizás más seguro, nos permite golpearnos y si tenemos que aprender algo nos invita a vivir todas las experiencias posibles, no evitarlas. De todas formas, desde ese día ellos se quedaron tranquilos porque supieron que el día que no estuvieran yo podría hacer algo para vivir. Fue una tranquilidad que les dejé a ellos.

- ¿Eras de manejarte solo a todos lados?

- Sí, siempre, desde muy chico tengo mucha libertad. Mi familia siempre me trató de un modo normal, nunca lo hizo pensando en que por no ver había cosas que no pudiera hacer. Si bien es razonable en algunas cosas, no tiene sentido crecer con las limitaciones y sí hacerlo con alegría.

- ¿Qué te aportó la música desde lo sensorial en ese crecimiento?

- Lo que tiene que ver con lo sensorial, la música ha activado muchas cosas, porque me sirvió para relacionarme con mucha gente, no es que me mantuve en un círculo cerrado, siempre preferí manejarme de un modo normal y yo creo que la música me integró a mucha gente. Del mismo modo, creo que me permitió expresarme con algo que disfruto tanto, como lo es cantar y tocar. Aprendí a imaginar cosas, elegir qué tocar en relación con lo que la gente está necesitando, son cosas que te da la música para medir las emociones.

- ¿En qué cosas encontrás inspiración para componer?

- En mi familia, en mi hijo, que ya tiene un año y es una cosa impresionante. La misma música, el camino que uno vive, incluso me inspiran mucho las historias que me cuenta la gente, muchos me escriben a las redes y trato de seguirlos, y recibo muchas historias que me sorprenden. Creo que la composición, además de ser mucha inspiración, que cuando te viene hay que aprovecharla, hay que buscar las opciones, por lo que se debe escuchar música, tocar, hasta que aparezca el momento, y si no hay que buscarlo. El verdadero trabajo de la música creo que es cuando no se está tocando en vivo para la gente, cuando en realidad es un disfrute. El verdadero trabajo está en una sala de ensayo o una prueba de sonido, en un estudio de grabación. Cuando se está tocando en vivo en realidad es pura alegría, de que haya cerrado todo y se haya dado el concierto.

- ¿Qué desafío fue para vos convertirte en padre de Mateo?

- Fue una cosa muy emocionante, uno no termina de caer nunca, porque todo el tiempo se aprenden cosas con los hijos. Es como mirarse al espejo todo el tiempo, porque hace todo lo que vos hacés, y es una forma linda de saber dónde estamos parados, es parte del ADN de uno, y al mismo tiempo hay que tener en cuenta que no es nuestra propiedad, es una vida que viene y lo único que tenemos que hacer es cuidarlo y criarlo de la mejor manera, dejarlo listo para cuando tome sus propias decisiones. Me imagino lo que vivieron mis padres conmigo, es difícil, pero es un equilibro en el que estoy viviendo permanentemente.

- Más allá de que no es propiedad de uno, ¿te lo imaginás como músico?

- Creo que sí, porque le gusta mucho la música, está tocando, nosotros somos muy apasionados por la música, siempre escuchando de todo, diferentes géneros y a esa diversidad musical la va viviendo Mateo.

Cálido sonido

- ¿Cómo se fue armando ese sonido que te caracteriza?

- Hay cosas que uno tiene desde siempre, viene en el ADN, pero después me gusta pulir lo que me dio la música. La emoción es una de las cosas que más trato de explorar para llevar a la canción. Allí aparece esa búsqueda del color de las canciones que son como muy profundas. Lo que pasa es que a mí la música me emociona y trato de transmitir mi emoción. La música es muy transparente, es muy honesta, y así la gente se da cuenta de lo que a uno le sucede. Se ve cuando hay alguien que está entregando todo.

- Años después de ese inicio en la peatonal se te dio la posibilidad de grabar tu primer disco, “Primavera”, que llegó a recibir una nominación a los Grammy Latinos. ¿Cómo se vivió ese arranque tan alto?

- Fue una gran sorpresa, porque con mi primer disco yo quería que la música me fuera dando un lugar, presentarme a la gente, contar quién soy y que conocieran mis canciones, no esperaba más que eso. Pero de repente aparecieron los premios Gardel, después los Grammy, pude participar de algunos festivales en el país y hacer una gira por Latinoamérica y fueron cosas que me sorprendieron mucho y se las agradezco a la música.

- ¿“Feliz”, tu segundo disco, ya fue un proceso distinto?

- Sí, fue un disco impresionante, con una experiencia muy linda a la hora de grabar, porque se hizo en Los Ángeles y con muy buenos músicos de distintos países. Fue algo que me emocionó y me permitió conocer otro tipo de músicos, otras culturas, y traté de generar una impronta con más musicalidad y contenido. La pasamos muy bien y el disco tuvo muy buen resultado, a la gente le gustó mucho, nos permitió viajar a tocar a distintos lugares, siempre llevando lo que tenía adentro.

A comienzo de año, en el festival de Viña del Mar, en Chile, Pennisi se consagró en la categoría folclórica recibiendo los premios por mejor intérprete y mejor canción (por “Avanzar”), pero también se llevó el apoyo del exigente público que ha caracterizado siempre al evento. “Fue una cosa que me emocionó profundamente, por todo lo que significa un festival con estas características y la entrega que uno da al irse de la familia y estar tanto tiempo afuera, por un objetivo que terminó con algo que para mí era inesperable”, dijo y aseguró que viajó con la intención de hacer un buen papel y “representar a Argentina de la mejor manera”.

- La respuesta del público de Viña, que tiene una personalidad fuerte, fue muy buena.

- La verdad es que fueron impactantes las experiencias que vivimos. La gente es la voz del festival, si no le gustás te lo hace saber, pero hay que disfrutar el momento y hacer lo mejor posible y transmitírselo a la gente. Para cualquier artista que vaya es una misión importante.

Se está lanzando en las redes material de su nuevo disco, con dos cortes de difusión que ya se pueden escuchar online: “Vuelve” y “Universo Paralelo”. “Al disco lo tenía grabado casi todo desde antes de la cuarentena, durante la pandemia lo que hice fue mezclarlo y editar algunas cosas, sumado a grabar los videos de las canciones”, precisó.

- El mundo del arte ha sido uno de los rubros más afectados en este contexto; de igual modo, muchos encontraron una salida en los recitales por streaming, ¿cómo te sentiste con estos instrumentos?

- El formato es nuevo, la gente también se tiene que adaptar. Creo que el artista de a poco lo tiene que tratar con más cariño, porque es la única forma de conectarse con la gente y transmitir la música. Es una linda experiencia, porque de alguna forma te permite que cualquier cantidad de gente pueda verte y de diferentes partes del mundo y eso creo que es algo fantástico. El artista obviamente es perjudicado por la pandemia pero, más que él, todos los que viven de esto lo están. Me pongo a pensar en los asistentes de escenario, los sonidistas, los vendedores que se preparan todo el año para hacer una diferencia en el festival de su ciudad y este año no lo tuvo. Entonces es un ingreso menos que tienen y es una familia más que está intranquila. En todo caso, el artista la misión que tiene es la de alegrar a toda esa gente que no la está pasando bien y tratar de ayudar con la música.

Uno de los conciertos que realizó con este formato en pandemia fue “Gracias Silvio”, un homenaje a Silvio Rodríguez. “El artista y la persona que es lo hacen una obra de arte en sí mismo, conocer sus emociones y sus ideales; tuve la suerte de poder cantar en su concierto e interactuar con él y me acompaña de toda la vida porque crecí escuchando sus canciones, y siempre me acuerdo de él en los conciertos, es un referente para mucha gente y en la música es un aporte fundamental”, resaltó Pennisi sobre el cantautor cubano.