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Paciente con cáncer fallecida: familia responsabiliza al gobierno nacional

Camila Giménez no pudo darle continuidad a su tratamiento ya que la espera de una pastilla solicitada se demoró dos meses. Su mamá relató cómo fue el proceso de espera y responsabilizó al Estado por “olvidarse de los que más necesitan”. Hicieron visible el caso para evitar que la situación se repita y dejaron un mensaje para el presidente

Sin respuestas ni soluciones a la vista, los pacientes oncológicos se encuentran en una situación de incertidumbre y desamparo a tan solo 100 días de la asunción del nuevo gobierno que comanda Javier Milei.

El pasado 13 de marzo, Camila Estefanía Del Valle Giménez (25), falleció en el Hospital Regional Pasteur tras luchar contra un tumor. La joven villamariense fue intervenida quirúrgicamente y solo pudo acceder a un medicamento dentro del largo proceso que requiere el tratamiento oncológico.

Su familia hizo un llamado a la sociedad, para reflexionar y difundir la historia de Camila para advertir la compleja situación de acceso a la medicación que tienen los pacientes con cáncer.

“Mi hija era buena persona con todos, no pedía nada y era muy solidaria. No se merecía el trato que le dieron”, dijo María del Carmen Ponce.

El dolor de una pérdida

María del Carmen Ponce, mamá de Camila, Aldo Giménez, papá y Yésica Giménez, hermana, recibieron a Puntal Villa María en su casa de barrio Los Olmos para relatar la secuencia de trámites que hicieron para solicitar la medicación, viajes hacia el hospital y momentos dolorosos que atravesaron en los últimos meses para acompañar a la joven.

“Tuvo una operación de un tumor muy malo en su cabeza. Se le pidió la pastilla oncológica al Estado pero nunca llegó. Gracias al doctor Cesar Suárez, que fue el único que nos pudo conseguir el medicamento y mi hija llegó a tomar solo una pastilla”, dijo con visible angustia la mamá, quién manifestó además, que la joven no pudo continuar con el tratamiento.

“Tengo un dolor muy grande porque la gente que esta enferma necesita pastillas y tratamientos. El Estado nacional no se los da”, dijo.

Por su parte, Yésica dijo que estos días fueron muy difíciles para la familia. “Fue internada el 6 de enero por un fuerte dolor en la cabeza, desde octubre que iba al médico por dolores intensos y la neuróloga solo le daba pastillas para dormir o para aliviar el dolor (Ketorolaco) y la llevaba a la guardia para ponerle inyecciones”, relato y continúa su mamá:“Mi hija estaba en silla de ruedas y no podía estar sentada, no tenía fuerzas para subirse a la camilla, parecía una hoja de papel y no podía controlar su propio cuerpo, solo yo la movía”, cerró.

Medicación que nunca llegó

Este medio, a mediados de febrero, había dado a conocer la incertidumbre que sentía Myriam Squiare, otra villamariense que alzó la voz para que Nación le envíe la medicación y así poder dar continuidad al proceso de quimioterapia.

No obstante, Camila no resistió y jamás pudo acceder a la cura y así retrasar el avance de la enfermedad. “La medicación la esperamos por lo menos dos meses”, dijo la mamá.

“Mi hermana necesitaba respuesta en la semana y nunca la atendieron desde Siafa (Sistema Informático de validación, registro y provisión de fármacos antineoplásico), de hecho el pedido de una caja de temozolomida 250 g, se hizo el 16 de febrero”, explicó Yésica y añadió:“No tiene sentido hablar de un mes o dos meses, porque mi hermana necesitaba tomar esa medicación en el acto y hay muchas personas que están en la misma situación”, indicó.

Aclararon que solo pudo hacer una sesión de quimioterapia y a los pocos días falleció.

“Se nos hace imposible comprar ese medicamento, tiene un costo de un millón de pesos”, expresó la mamá, mientras que Yésica aportó:“Cuando veíamos que la medicación no llegaba y era más complejo todo, fuimos a pedirle la receta al doctor para intentar compararla, íbamos hacer hasta lo imposible para juntar el dinero porque veíamos mal a mi hermana y era desesperante, pero no llegamos ni a eso, no pudimos hacer nada”.

La familia se mostró agradecida con el médico oncólogo del nosocomio, Cesar Suárez, quien atendió a la joven paciente en el proceso de tratamiento. “Él nos consiguió el medicamento, pudo tomar solo una pastilla y un mes después no pudo acceder al siguiente paso”,se lamentó la hermana de Camila.

Sobre la medicación particular, la familia aseguró que tras hacer público el caso, otros pacientes oncológicos de la ciudad y la región se comunicaron con ellos y le transmitían la misma situación y la preocupación por la continuidad de las terapias pendientes que tienen para los próximos meses.

“Muchas personas nos buscaron y nos dijeron que no les llega. Hay niños, personas adultas. Le puede pasar a cualquiera”, aseveró la hermana.

Cuestionaron el alto costo de las drogas para combatir el cáncer, “podés poner más caro el alcohol, los cigarrillos, pero unos medicamentos para la gente que se esta muriendo con ese precios es inadmisible, no se puede jugar con la salud de la gente”, cerró.

¿Qué dijeron desde Nación?

El caso villamariense tomó repercusión a través de las redes sociales y llegó a las altas esferas del gobierno nacional, el cual emitió un comunicado ayer: “Nunca dejó ni dejará” de entregar medicamentos oncológicos, a la vez que reconoció que solo resolvió los pedidos “más urgentes”.

La decisión de hacer dicha publicación surgió debido a que la cartera sanitaria consideró que hubo “reiteradas operaciones de prensa” al respecto.

María del Carmen cruzó esta respuesta y manifestó:“Es todo mentira, no mandan los medicamentos, mi hija lo necesitaba urgente y no llegó, ella ya no esta más con nosotros. Solo el doctor Suárez fue el que se movió para conseguirme un medicamento”, dijo.

Aprovechó el momento de diálogo con este medio y dejo un mensaje para el presidente de la nación y las autoridades sanitarias:“Por favor no se olviden de los que necesitan atención, no se olviden de los niños y los pobres. Que saquen cualquier otra cosa, pero los medicamentos los tenemos que tener. No se pueden morir por no tener el acceso a una pastilla, no quiero que haya otra Camila. Ella era mi vida”, comentó entre lágrimas.

Su hermana mostró indignación por lo sucedido e hizo un llamado a la comunidad. “Parece que somos un número más y estamos cotizados. Ellos están en su casa tranquilos, con su buena economía y su familia sana, pero nosotros somos pobres y si no tenemos mutual nos atienden mal”, dijo.

La familia aseguró que no desean un resarcimiento económico del caso, pero si hacerlo público para evitar que suceda otra vez, “la enfermedad no espera y la ayuda tiene que ser en el acto”, culminó Yésica.

Aseguraron que a pesar del fallecimiento de la joven de 25 años, se sumarán a los reclamos que realicen las familias para utilizar el caso como testigo de la desidia del gobierno nacional.

Una carrera de obstáculos

La falta de medicamentos se convierte en un tema de vital importancia que requiere atención inmediata ya que la vida de los pacientes dependen de la aplicación de las drogas y la continuidad de los tratamientos.

La trayectoria por pasillos, las llamadas telefónicas y los correos electrónicos que se envían para pedir medicación, parecen ser parte de una triste carrera de obstáculos que deben atravesar los pacientes y las familias.

Cabe señalar que el gobierno nacional, a través de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia, a cargo de Pablo de la Torre, había decidido suspender la asistencia a pacientes con cáncer, enfermedades crónicas y autoinmunes que no disponían de cobertura sanitaria o se encontraban en situación de vulnerabilidad.

La medida, que se concretó mediante la interrupción de las tareas que realizaba la Dirección de Asistencia Directa por Situaciones Especiales (Dadse), genera un clima de indignación y preocupación entre los pacientes afectados y sus familias. El Dadse fue creado en 2016 y tenía como objetivo brindar asistencia a aquellos pacientes que no podían acceder a los tratamientos necesarios por falta de recursos o cobertura médica.

La suspensión se habría realizado para revisar circuitos administrativos e investigar posibles hechos de corrupción, lo cual deja a miles de personas en una situación de extrema vulnerabilidad, sin acceso a los medicamentos y cuidados que necesitan para su supervivencia.

“Los pobres somos un número más y no accedemos tan fácil a los medicamentos, solo recibimos malos tratos”, dijo Yésica Giménez, hermana de Camila.