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La Plaza Centenario, ícono histórico en la identidad de la ciudad

Se inauguró en 1935 y fue diseñada por el arquitecto ítalo-argentino Francisco Salamone. Reunió a infinidad de generaciones villamarienses. Fue, es y será el punto neurálgico para expresar emociones

Es un punto neurálgico y un ícono ineludible en la historia de la ciudad. Antes, fue un mercado y un punto de intercambio de bienes, al que se denominó como Plaza del Norte, lugar donde tocaron bandas. Fue también el sitio de reuniones de diferentes generaciones de villamarienses y testigo de todo tipo de expresiones y movilizaciones. La Plaza Centenario es Villa María.

Esta nueva versión de la manzana céntrica, que fue reinaugurada ayer, busca asemejarse a la idea de 1935. La apuesta no fue nada fácil y llevó un arduo trabajo.

La historia cuenta que, donde hoy está la Plaza Centenario, funcionó el primer mercado de la ciudad, Mercado Colón, que luego fue trasladado a Corrientes y Carlos Pellegrini. Oficialmente, el lugar se llamaba Plaza del Norte, pero también se la conocía como 12 de Octubre y Colón.

Un 14 de Mayo de 1910, pasó a llamarse Plaza Centenario, en honor a la Revolución. Pero, recién en 1935, se inauguró con el nombre que lleva en la actualidad. Fue diseñada por Francisco Salamone y se realizó durante el segundo mandato del entonces intendente Parajón Ortíz.

Salamone realizó obras en localidades pequeñas y medianas del interior de la provincia de Buenos Aires, pero también dejó algunas huellas que quedaron en el sudeste cordobés. Construyó la Plaza Centenario, el edificio del Matadero de Villa María y el Palacio Municipal de la ciudad de Las Varillas.

Villa María alberga como un tesoro y una marca de identidad a la Plaza Centenario, donde Salamone puso de manifiesto su calidad creativa y su genio arquitectónico. Un espacio en el corazón de la ciudad que está siendo restaurado con una visión patrimonial, con la mirada puesta en el objetivo de devolverle el esplendor con el que, en 1934, la diseñó el arquitecto.

Esa idea original es la que llevó al artista a desparramar por toda la manzana, ubicada en el microcentro de la ciudad, elementos que traen a la memoria las aguas del río Ctalamochita, el gran curso de agua que es parte constitutiva de la identidad villamariense. Así, el solado emula las ondas del río, con un diseño zigzagueante en tres tonos de gris.

La Plaza Centenario constituye un espacio perfectamente simétrico, con paseos internos marcados tanto por la caminería como por la vegetación, cuidadosamente diseñada por Salamone como un elemento central en el proyecto. Dentro de esa simetría, las cuatro fuentes ubicadas en los vértices son una marca de identidad que la gestión municipal quiere recuperar para la ciudad en todo su esplendor.

Augusto López, integrante del Instituto Municipal de Historia y docente y trabajador del Archivo histórico de la ciudad, en un escrito plasmó que: “Por su valor histórico, arquitectónico y natural, tales bienes integran el patrimonio villamariense. Las plazas Centenario, Independencia y San Martín fueron declaradas patrimonio cultural, arquitectónico y ecológico” (HCDVM, 15 de mayo de 1990), mientras que “los portales y tribuna de la Plaza de Ejercicios Físicos (Manuel Anselmo Ocampo)” se consideran “de interés histórico y arquitectónico”.

Además, el docente también agrega que: “Los proyectos centrales de Salamone en Villa María fueron la Plaza Centenario y el Matadero Modelo. La primera se reconstruyó en 1935, cuando la Municipalidad resolvió no concretar el monumental palacio diagramado por el mismo Salamone en su interior; mientras que el segundo, un genuino caso de arquitectura art decó, fue inaugurado en 1936, terminando la segunda gestión de Eugenio Parajón Ortiz”.

Una plaza que antes fue un mercado e intercambio de bienes

“El Mercado Municipal Colón mantuvo tal ubicación entre 1888 y 1928 cuando, debido a problemas estructurales, se trasladó a Corrientes y Carlos Pellegrini. Concretado eso, la Municipalidad destruyó el inmueble. En esta coyuntura (1933), Francisco Salamone presentó un proyecto a la Municipalidad de Villa María para realizar un palacio en la Plaza Centenario, que no se construyó debido a su costo. Truncada la iniciativa, pero siguiendo parcialmente ese proyecto (el palacio incluía una plaza circundante), se intervino (1935) la plaza.

López no dejar pasar por alto: “Es oportuno decir también que esta plaza fue un ámbito de disputas conmemorativas, testimoniadas en los nombres instituidos a la misma después de 1905: Viñas (1905), Centenario (1910), San Martín (1941), 4 de Junio (1944), Eva Perón (1952), General San Martín (1960) y, nuevamente, Centenario. (Calvo, 1989). Finalmente, la Plaza Centenario, núcleo de un activo microcentro comercial y financiero, se referencia como la plaza céntrica de la ciudad. En este marco, constituye un ámbito donde, naturalmente, nacen o culminan convocatorias transversales de Villa María como, por ejemplo, aconteció con los trabajadores que pidieron la libertad de Perón (1945) y los estudiantes que apoyaron el Cordobazo (1969)”

La plaza es el centro, el paso obligado y su belleza. La reinaguración será lo que soñó su mentor.