El exministro de Agricultura y Ganadería de la Nación, Ricardo Buryaile, cuestionó la idea de aumentar derechos de exportación como deslizó el fin de semana el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, y dijo que si el Gobierno insiste con trabas al comercio internacional de los productos del agro se va a generar un escenario de fuerte pérdidas de cabezas de ganado como ocurrió entre 2006 y 2011 y de sojización de los campos.
El actual diputado nacional por Formosa remarcó que al proceso iniciado en mayo con el cierre de exportaciones de carne lo ve “como crónica de un final anunciado porque lo único que estamos esperando es que se cumplan los ciclos que se tienen que cumplir para que estas decisiones desencadenen en lo que necesariamente tienen que desencadenar”.
Y explicó: “El Gobierno dijo que iba a cerrar las exportaciones y desde ese momento lo que hay que entender es lo que pasa por la cabeza de alguien que es productor ganadero. Se le genera una incertidumbre porque el ciclo biológico para que un animal llegue a la mesa, es de tres o cuatro años. Entonces si aparece un fenómeno de estos funcionarios que por semana hace una declaración distinta, lo que hace cualquier productor es retraerse en sus decisiones porque la vaca tiene un solo ternero por año. Si el productor lo vende, se queda sin mercadería. Entonces cuando le generaron temor y vió que el precio de la hacienda iba en picada, largó los animales a pastar en vez de encerrarlos en el feedlot para cubrirse de la inflación. Hubo menos animales en el encierro y esta es una época de mucho consumo de carne”, dijo Buryaile.
¿Si esos animales iban al feedlot hubiesen estado disponibles ahora, y en cambio se produjo un bache de oferta?
Exacto. En definitiva nos encontramos con inflación del 50%, plan platita con alto nivel de impresión de billetes, y un consumo alto y menor nivel de encierro. Todas las condiciones para que suceda lo que vemos.
En definitiva evita vender, descapitalizarse...
Como el ganadero no sabe lo que va a pasar con el precio, no se la juega por esa incertidumbre. Es muy poco lo que lleva al feedlot. El que tiene la posibilidad lo manda a campo hasta que aclare. Porque además, si uno se queda con los pesos qué pasa. Si un argentino vende un auto, qué hace con los pesos. O si se vende una casa en pesos. Incluso el comerciante que vende, ¿se queda con los pesos? Amén de que tiene problemas para reponer, dependiendo el rubro, porque las fábricas están entregando poco por falta de insumos. Es lo que hoy pasa en Argentina.
La suba de todos los precios...
Es que vamos a suponer que mañana todos los argentinos dejamos de comer carne y entonces algunos van a creer que con eso solucionamos el problema ambiental, porque no entienden lo que hablan. Pero yendo al tema inflación, imaginemos que la suba sea cero para los cortes vacunos, ¿se termina el problema de la inflación? Entonces el problema no es la carne sino los desequilibrios que tiene la economía argentina. Esos desequilibrios están dados por un Gobierno que tiene bajos ingresos en relación a los gastos que tiene. ¿Y eso cómo se soluciona? Como está estructurado el presupuesto es difícil imaginar que se pueden ajustar jubilaciones. Es mucho más lógico aumentar ingresos y para eso hay que generar seguridad, confianza, para que alguien venga a invertir. Mientras tanto vamos a vivir como el perro que se muerde la cola, vamos a generar planes sociales para gente que queda sin empleo. Y mientras tanto el Gobierno insiste en seguir subiendo impuestos. La carne es un problema por la importancia que tiene en Argentina, pero miremos lo que ocurre en todo lo que pasa alrededor, en ropa, calzado, y todo lo demás. Y lo que no aumenta en ese contexto es el salario y por eso cada vez los argentinos pierden más poder de compra.
¿Imaginan medidas complementarias con los cereales, que son la materia prima?
De hecho hay una medida no escrita que toma el Gobierno con la cartelización de los exportadores. Es una autolimitación de los exportadores. Entonces el productor está vendiendo muy por debajo de lo que sería el precio internacional menos descuentos. Pasa con el trigo, con el maíz. Y todo esto termina en una historia que conocemos. Si alguien puede elegir y decide hacer carne tanto para exportar como para el mercado interno y hay un funcionario que un día dice que pondrán precios máximos, otro día que van a subir retenciones, y otro lo reta porque asegura que eso no va a pasar, a lo mejor el productor decide pasarse al maíz por las dudas, y se encuentra que cierran exportaciones, y el trigo está complicado. Entonces desemboca en la soja porque al que hace soja no lo jode nadie porque no incide en la mesa de los argentinos. Conclusión, hay menos flete porque el volumen de soja es muy menor comparado con el maíz; se agrega mucho menos valor; porque recordemos que para hacer un kilo de carne vacuna necesito 7 de maíz, o 3 para un kilo de cerdo o 1,4 para el pollo. Pero la política lleva a sojizar la Argentina, a volver a lo que fue en su momento.
¿Pero podría tomar medidas con los granos?
El Gobierno tiene facultad para subir retenciones en trigo, maíz y carne hasta el 15%. Hoy la carne está en el 9% y los granos en el 12%. Si quiere aumentar más que eso, tiene que ir al Congreso y hoy no creo que pase y con el nuevo Congreso tampoco. Pero en el fondo hay que pensar cuánto vale un dólar hoy, ¿vale 200 pesos? Pero si se exporta vale 100 y si lo que se vende afuera es carne, vale 91 y a eso lo quieren llevar a 85. El problema es que ya estamos descolocados porque el mismo productor paga insumos a un dólar de 180 pesos porque no se lo venden al dólar comercial. Entonces, nos quieren decir que subir derechos de exportación va a resolver los desequilibrios macroeconómicos de la argentina, de una inflación descontrolada, con 50 mil pymes que cerraron. No va a pasar. Porque además los precios ya están desacoplados. Un kilo de carne en el mundo vale mucho más que en nuestro país y está bien porque los salarios son más altos. Pero no podemos repetir la historia de cerrar exportaciones, volver al monocultivo de la soja y subir impuestos porque vamos a la sojización. Además, pensemos que perdimos 12 millones de cabezas entre 2006 y 2011; pasamos de casi 60 millones a 48 millones con todo lo que ello implicó. Y por último, pensemos cuántos inversores en la cadena de la carne estarán pensando en radicarse, ampliar sabiendo que las exportaciones están intervenidas. ¿O pensamos que la industria frigorífica debe estar destinada a abastecer sólo al mercado interno? Por eso no hay incentivo a la inversión ni a la creación de puestos de trabajo.

