Este sábado, desde las 21 hs., la sala del Mascaviento Teatro pondrá en escena la obra “Berenice”, de la compañía La Peste de Villa María, se trata de una adaptación de un cuento de Edgar Allan Poe que escribió y protagoniza Gabriel Robbone. “Nos sumerge en la oscuridad de una mente manipuladora. Poniendo ante los ojos la transformación de la violencia desde su inicio psicológico hasta el hecho físico”, indican desde la compañía y agregan que “propone un espejo de nuestra sociedad, donde podemos ponernos a pensar y replantear nuestra humanidad”.
En diálogo con Puntal, Robbone, quien también dirige el unipersonal junto a Raúl Zuin, destacó que al leer el cuento de Poe ya lo pensó como una adaptación para el teatro y que lo escribió y reescribió en varias oportunidades hasta llegar a la obra. “Incluso lo fui hablando con mi psicóloga, porque en muchas oportunidades uno toma conocimiento de hechos de violencia doméstica que tienen tintes hasta ficcionales, uno no se imaginaría que pasaría en la vida real, pero aún así ocurre”, indicó el artista, quien aclaró que, no obstante, “no quería que se excuse la violencia bajo la locura, sino que fuera un pasaje para poder contar una historia”, sostuvo.
- ¿Sos de imaginar los cuentos al leerlos con una mentalidad teatral?
- Siempre que consumo arte intento no ser parcial, no juzgar, pero inevitablemente la cabeza ya tiene un chip y me empiezo a ir por el lado teatral, me pasa con todos los consumos.
- ¿Cómo fue el desafío de encarar la adaptación de un texto de un autor tan leído como Poe?
- Cuando me dispuse a empezar el guión, yo ya había leído muchas cosas de Poe, y me agarró un miedo de destrozar el texto, por la responsabilidad que me cargaba, me sentí presionado, no quería estarlo, pero me pasó al tomar conciencia del proceso. Fue un trabajo muy arduo, no quería perder la lírica de Poe insertada en el teatro. Por eso me puse a leer mucho sobre él, investigarlo para no correrme de ese eje, porque era una mente muy loca la de Poe. La verdad que fue un gran artista pero con mucha energía.
- ¿En escenario estás solo?
- Sí, es un unipersonal. Cuando comencé a escribir la obra eran tres personajes, pero después se me complicó la escritura. Originalmente quería mezclar “El cuervo” con “Berenice”, hacer como pasajes, pero el primero es un poema y el otro un cuento. Cuando fue tomando forma, tuve que simplificar, y quedó sólo un personaje, que es el protagonista del cuento. Hay cosas de la obra que es interesante verlas para comprender la transición. Yo me dediqué a ver dentro de esa locura cómo es que en la vida real nos pasa esto de la violencia, cómo se engendra psicológicamente para dar paso al hecho físico. La obra nos guía ahí, es muy psicológica como todo Poe, por lo que hay cosas oníricas y otras muy literales.
Robbone comenta que para esta obra decidió trabajarlo desde el teatro de la crueldad, de Antonin Artaud, “que en su momento fue muy criticado y ahora se recupera, porque es muy literal y con escenas impactantes que sucedían de verdad”, explicó el artista. “Laburar a Poe con el teatro de la crueldad me pareció algo muy orgánico”, concluyó el artista.

