Al menos cinco personas murieron este lunes durante un tiroteo registrado en el Centro Islámico de San Diego, en el estado de California, Estados Unidos.
Entre las víctimas fatales se encuentran tres hombres adultos —uno de ellos guardia de seguridad— y los dos presuntos atacantes, de 17 y 19 años, quienes fueron hallados sin vida dentro de un automóvil con aparentes heridas de bala autoinfligidas.
Según informó la Policía local, el guardia de seguridad tuvo un rol clave para evitar una tragedia mayor durante el ataque.
El jefe de Policía de San Diego, Scott Wahl, indicó que el caso está siendo investigado como un posible crimen de odio debido a que el hecho ocurrió en la principal mezquita de la ciudad.
“Debido a la ubicación del Centro Islámico, estamos considerando esto un crimen de odio hasta que se demuestre lo contrario”, señaló el funcionario, quien confirmó además que trabajarán junto al FBI en la investigación.
Por su parte, el imán y director del Centro Islámico, Taha Hassane, informó a través de redes sociales que todos los niños, docentes y trabajadores del establecimiento se encuentran a salvo.
Además, pidió a la comunidad mantenerse alejada del lugar mientras continúan las tareas de investigación y seguridad.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue informado sobre el episodio y calificó la situación como “terrible”.
El ataque ocurre en un contexto de aumento de denuncias por discriminación y violencia contra la comunidad musulmana en Estados Unidos. Según datos del Consejo de Relaciones Estadounidenses-Islámicas (CAIR), durante 2025 se registró la cifra más alta de denuncias por hechos de odio desde que comenzaron los relevamientos en 1996.

