La medida fue adoptada tras la detección de cuatro contagios en el departamento boliviano de Santa Cruz y otro caso en La Paz, situación que encendió las alertas sanitarias por la cercanía con el norte argentino.
Según informaron autoridades sanitarias, el objetivo es fortalecer la inmunidad de la población con mayor riesgo de exposición y evitar el ingreso del virus a la Argentina, donde no se registran casos autóctonos desde 2009.
La estrategia de vacunación será focalizada y escalonada en localidades consideradas de riesgo, entre ellas Aguaray, Aguas Blancas, Salvador Mazza, Los Toldos, Isla de Cañas y Mecoyita.
La campaña apunta principalmente a trabajadores rurales, personal de seguridad, empleados de parques nacionales, agentes sanitarios y personas de entre 20 y 59 años que residan en zonas de mayor vigilancia epidemiológica.
Desde Nación señalaron que actualmente se mantiene un monitoreo activo en humanos, mosquitos y primates, además de controles epidemiológicos en áreas fronterizas y capacitaciones para equipos locales y fuerzas de seguridad.
La vacuna contra la fiebre amarilla forma parte del Calendario Nacional de Vacunación y brinda protección de por vida. En las provincias con circulación de riesgo, se aplica una dosis a los 18 meses y un refuerzo a los 11 años.
FUENTE: Agencia Noticias Argentinas