El tiempo pasa y se detiene a la vez. La noche del 10 de mayo de 1952 quedará marcada para siempre en la retina de la ciudad de Bell Ville, el dolor trasciende generaciones y también marca un precedente sobre los eventos deportivos.
Fueron 37 personas las que perdieron la vida, en una comunidad donde “se conocen todos” la herida caló profundo.
El recuerdo es permanente por parte de la sociedad y los funcionarios. Aquella oscura noche marcó el comienzo de la creación del cuerpo de bomberos de la ciudad.
Además fue una de las últimas apariciones públicas de Eva Perón.
La tragedia
Cuentan que la velada de aquella noche era muy esperada, esa jornada en el Club Argentino fue una convocante para una velada boxística.
La institución se había vestido de gala y llegaba de celebrar el 10 de enero del mismo año, cuatro meses antes del hecho, la iluminación eléctrica de su campo de juego, constituyéndose en la primera institución del interior provincial.
Según data la información plasmada por la Municipalidad local y su archivo, era una noche muy lluviosa de otoño. Había una gran concentración popular, tan es así que se improvisó una lona tendida sobre lugares inadecuados. Nadie pensó que eso iba a desatar una verdadera tragedia.
La viga cayó aplastando a más de 40 personas y al arrastrar a la pared (de 7 metros de altura y de 30 centímetros de espesor) ésta también se desplomó con furia sobre un número no precisado de espectadores.
La gente, deseosa de escapar del infierno en busca de un lugar seguro, ante la oscuridad reinante y los gritos de dolor, agravó la situación al pisotear sin querer algunos de los cuerpos caídos.
Peritajes de la época determinaron que la viga de cemento que atravesaba la pared y que servía de sostén del toldo desplegado para evitar la lluvia, fue la causante de la terrible tragedia.
Un total de 37 víctimas fatales arrojó el lamentable hecho. Bell Ville lloraba a sus muertos, que eran velados en los domicilios de sus familiares.
Un ejemplo de lo que se vivió aquella fatídica noche fue la figura del delegado comunal de esa época, don Segundo Ramón Vivanco, que al brindarse por entero en las tareas de socorro a las víctimas, sufrió un accidente que con el correr de los días, causó su muerte.
Algunos fueron sepultados al día siguiente y otros fallecieron en días sucesivos, mientras que muchos felizmente se recuperaron de sus heridas y quedaron para contarla, permaneciendo como un hecho imborrable en su memoria.
El hecho adquirió notoriedad nacional, al punto que días después, el club River Plate (también Talleres, Rosario Central y Racing, entre otros) ofreció su plantel para realizar un partido a beneficio de los familiares de las víctimas.
Eva Perón lamentó la tragedia y a través de la Fundación que ella presidía se hizo cargo del sepelio de las víctimas, asistencia a los heridos y ayuda económica, de ser requerida, a los familiares de las víctimas.
La Fundación envió seis ambulancias a Bell Ville con sus respectivos cuerpos de enfermeras, elementos sanitarios, plasma, antibióticos y suero para socorrer a los heridos.
Por su parte, el Gobierno de la Provincia dispuso día de duelo ese 11 de mayo y la asistencia de sus ministros y altos funcionarios para el sepelio de las víctimas.
La Parroquia de la Inmaculada Concepción fue el escenario de una misa de cuerpo presente, tras lo cual los féretros fueron depositados en los cementerios La Piedad y San Gerónimo. La tragedia del Club Argentino motivó algunos meses después la creación de los Bomberos Voluntarios de Bell Ville, hecho acaecido el 13 de enero de 1953.
Gustavo Tomasa respira Argentino de Bell Ville. Se crió a unas pocas cuadras de la cancha, su familia materna fueron socia fundadora, su padre atajó y él también defendió los colores de la institución que tanto ama.
Es una referencia en la entidad belvillense y un historiador del club, a pesar de que no había nacido cuando sucedió el fatal episodio del 10 de mayo de 1952.
Un poco de historia. Un 16 de octubre de 1910 se realizó la asamblea constitutiva y la creación del Club Atlético Argentino de Bell Ville; era en ese momento la segunda entidad deportiva de la ciudad del departamento Unión.
Pasaron 42 años y el club estaba en su esplendor, era el número uno, su preponderancia no era tan solo local sino en toda la región, se debía a que sus directivos pertenecían en su mayoría al centro comercial de Bell Ville, estos, con mucha influencia en los pueblos vecinos. Era tal el poderío deportivo de Argentino que conducía y propiciaba la liga de fútbol, el automovilismo, el boxeo y además los principales bailes con las mejores orquestas del país.
Además se realizaban recreaciones culturales, el teatro de Jaime kloner, Juan Moreira y otros títulos fueron de los preferidos por los vecinos.
Se organizaron carreras por las calles de la ciudad en 1947 y 1949 con la presencia de Oscar Alfredo Gálvez y Juan Manuel Fangio, las carreras de Ford T, que luego llevaron a organizar las 1000 millas de Ford T en 1953.
En cuanto al boxeo, fueron protagonistas en el club campeones argentinos y sudamericanos como el rosarino Oscar Pita y cada 15 días se realizaban los festivales boxísticos de gran atracción y con lleno total cada vez.
Según Celia Cairo, su mamá que tenía 8 años, cuando llegaron se encontraron con la pista de baile rodeada de sillas y en medio un ring, el lugar no era cerrado, se encontraba a cielo abierto, lo recuadraban paredes de 30 centímetros de espesor por 30 metros de largo y 5 metros de altura, siempre se veían obligados a colocar un toldo a manera de techo.
La concurrencia rondaba las mil personas y la lluvia que en ese momento era incipiente se desataría con furia para darle lugar a la tragedia.
La institución salió adelante con esfuerzo de su gente, pero la marca quedará para siempre.
El presidente del club, Adrián Gómez, destacó que su comisión como las que le antecedieron desde esa dolorosa fecha, “llevan prendidos en sus corazones ese duelo. Nuestro pesar nos acompaña año tras año, ya que desde aquel momento la institución quedó con una secuela permanente, que nos aflige y nos lastima cada día más”.
-¿Cómo está el sector donde ocurrió la tragedia en la actualidad?
-En la actualidad el club ha sufrido remodelaciones, pero esa pista sigue descubierta, es desde siempre un anhelo tener un espacio techado y figura en las iniciativas de las comisiones año a año pero los presupuestos no acompañan. Los clubes han perdido protagonismo o ya no son centro de reunión como otrora, los vaivenes económicos no acompañan pero el club sigue siendo semillero de jugadores de fútbol que se forman desde niños con soporte técnico.
-¿Qué reflexión hace a 70 años de la tragedia?
- Luego de 7 décadas, aquella noche nos noqueó en algún round como institución. Desde aquel luctuoso día en adelante, todas las comisiones asumimos ese estigma como un pecado original. Estamos obligados, como entidad, a plantear a los jóvenes la gran responsabilidad y el compromiso que significa ser autoridad directiva de cualquier institución.
Para finalizar, Tomasa resaltó: “Es prioritario cumplir con las normas de prevención, todos los requerimientos normativos sobre cuidado y condiciones de la estructura edilicia, normas de habilitación, protocolos de seguridad, higiene que resguarden la bioseguridad”.

