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“Limpiamos vidrios porque no vamos a salir a robar”

Es común encontrar en esquinas semaforizadas gente limpiando los vidrios de autos que esperan el paso por unas monedas. En el último tiempo se ve cada vez más y, en charla con algunos de ellos, dijeron que “es por la crisis”

La situación económica general está difícil: aumentan los servicios, alquileres, los alimentos y todos los productos del día a día. Súmese a aquello las complejidades y complicaciones que deriva en lo laboral. 

Los “limpiavidrios” no quedan excluidos de la crisis, sino que más bien se trata de una consecuencia más de ella. 

Hace ya un par de  años que se ve cada vez más gente limpiando vidrios en los semáforos largos. Es una realidad que siempre estuvieron, pero hoy se ve más cantidad de personas en las esquinas con su balde.

En charla con algunos de ellos, comentaron que están de limpiavidrios porque “no queda otra”.

La gran mayoría -si no es que todos- terminaron trabajando en los semáforos porque no consiguen otro trabajo; todos los consultados coincidieron en que quedaron obligados a limpiar vidrios “porque no van a salir a robar”.

Lo que a veces consiguen son changas y con eso, con suerte,  completan sus ingresos. 

Hay personas que fueron echadas de su trabajo y que tuvieron que arreglárselas como pudieron, y su último recurso fue salir a limpiar vidrios. 

Comentaron, además, que están en constante búsqueda laboral, por lo que limpiar vidrios resulta una solución temporal, “para salir del apuro”, dijeron.

Muchos son de la ciudad y al final del día tienen dónde dormir. Pero quienes vienen de afuera y no obtuvieron trabajo, deben alquilar y sin recibo de sueldo, ni garantías, ni trabajo estable, se encuentran en una situación todavía más difícil, al igual que las personas en la misma posición que tienen familia a cargo.

Esperan conseguir trabajo de lo que sea. Albañilería, pintura de casas, de mozo, en supermercados, fue lo que más se repitió pero no dejan fuera cualquier otra oferta. Buscan algo estable, que les de ingresos un poco más fijos y que les permita progresar.

El trabajo del limpiavidrio es cansador, contaban los entrevistados, porque “hay que tener paciencia, son los menos los que no te rechazan; capaz te tocó un día difícil y en toda la mañana hiciste $20”, contaba Marcos, de 25 años. Dijo también que suelen estar todo el día en las esquinas de cada uno, pero que siempre intentan quedarse para las horas pico, que son al mediodía y después de las 5 ó 6 de la tarde y a veces hasta las 9 de la noche.

“Haga frío o calor nosotros tenemos que estar porque sino es un día perdido de laburo, sin plata. Lo único que nos ataja es la lluvia, porque ahí no podemos limpiar”, agregó.

Es normal ver que el grueso de limpiavidrios son varones jóvenes, la mayoría entre 20 y 35 años, aunque también trabajan en el rubro muchos menores de edad. Siempre se los ve en grupo de al menos 2 personas, y cada grupo ya tiene su “esquina propia”.

A pesar de su postura de limpiar vidrios para no robar, a mucha gente le molesta su presencia en las esquinas. Esto se repite no sólo en Villa María sino por todo el país. Tal es el punto de rechazo que en Ciudad de Buenos Aires, desde diciembre último, quedaron prohibidos por ley los trapitos y limpiavidrios, donde el simple ofrecimiento del servicio ya constituye una contravención. 

En esta ciudad, hasta el momento, la negativa de la gente se ve en los comentarios despectivos y en que por lo general no se acepta el servicio.

Más testimonios

Matías, de 18 años, y su compañero dijeron que “casi nunca se consiguen changas, y trabajo ni hablar. Te ven limpiando vidrios y ya piensan que sos choro”. Agregaron que “hay días que está más duro que te alcance la plata para comer, y eso que no tenemos que mantener a nadie, pero siempre algo sacamos gracias a Dios. Nos gustaría trabajar de otra cosa; es más, estamos todo el tiempo buscando trabajo pero apenas conseguimos alguna changa. Y nos toca estar acá en las esquina, porque es esto o nada”.

Por otro lado, Marcos, de 25, comentaba: “Yo hace 1 año y 4 meses que estoy limpiando en la misma esquina. Empecé porque me echaron del laburo, culpa de Macri, y no queda otra, en vez de salir a robar u otra cosa media delincuente prefiero limpiar vidrios. Y si consiguiera cualquier trabajo, sea lo que sea, lo hago antes que estar trabajando en una esquina limpiando vidrios”.

Emanuel, de 28 años, explicó que es de la ciudad y que su novia está embarazada de 4 meses y mientras consigue trabajo fijo tiene que hacer algo: “Tengo que juntar plata hasta conseguir algo, pero bueno, mientras tanto me toca limpiar vidrios. Estamos peleándola cada día, volví a ir a la iglesia, pero hago esto (limpiar vidrios) porque no tengo otro recurso”, y recordó también: “Desde los 13 años que laburo de albañil. Me echaron hace poco, antes de Navidad, y no voy a salir a robar. Hago esto porque no queda otra y como solución temporal porque me encantaría volver a trabajar en albañilería porque sé mucho”. 



Lara Martínez Bollo.  Redacción Puntal Villa María

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