Provinciales | De-Loredo | Cambiemos |

“En la provincia, Cambiemos tiene más nombres que ideas para 2019”

Rodrigo De Loredo, extitular de Arsat, analizó la elección del año próximo y dijo que la fuerza que lidera Macri tiene “muchas chances de ganar en Córdoba”. Será candidato a intendente en la capital

Cuenta que le lleva más esfuerzo hacer frente al día a día en su casa con sus cuatro pequeños hijos que conducir la empresa de satélites Arsat, que encabezó desde el comienzo de la gestión de Cambiemos hasta comienzos de este año, en que tuvo que dejar ese lugar por el decreto presidencial que impidió a familiares de ministros seguir en cargos públicos.

Rodrigo De Loredo, yerno de Oscar Aguad, fue legislador provincial por el radicalismo y desde allí dio el salto a la gestión nacional. Hoy, igual se considera parte del Gobierno, aunque ya le apuntó a la intendencia de la capital provincial y dice que se está preparando para eso.

“El balance del trabajo en Arsat es muy positivo desde lo personal, muy complementario para mi formación porque no tenía experiencia en gestión y me tocó llevar adelante una empresa del Estado que además compite en el mercado con el sector privado. Y hablamos de una empresa tecnológica que es la materia del futuro. Y como parte de una gestión que tiene una dinámica de trabajo muy rigurosa, muy exigente, que me nutrió de una gran cantidad de herramientas de gestión y que son trasladables a otra experiencias que uno pueda tener”, señaló De Loredo en un mano a mano con PUNTAL.

“Arsat era una empresa que tenía logros tecnológicos insoslayables, pero que en términos de gestión cerró el 2015 con un déficit de $ 250 millones y recibiendo aportes del Tesoro por $ 4 mil millones por año. Nosotros nunca recibimos aportes del Tesoro en los dos años de gestión y lógicamente para eso tuvimos que realizar profundas modificaciones en áreas comerciales, en política de gastos y así logramos cerrar con balances positivos los dos años de nuestra gestión. Y este año también será del mismo modo, sin dejar de cumplir objetivos públicos. Las empresas públicas deben tener como objetivo la sustentabilidad económica. Y Arsat llegó a sustentarse con un desarrollo que nos permitió llegar a lugares de Argentina en donde el negocio no daba, pero que se compensaba con otros que sí”, dijo.

¿Qué sabor le dejó la salida de Arsat y el modo en que se dio?

Un doble sabor. Por un lado me gustó contribuir con la gestualidad del presidente de la Nación. Mi trayectoria política habla de que me gusta y creo en la gestualidad de la política y de ninguna manera creo que sean estos hechos demagógicos. La decisión del Presidente de que no haya parientes de ministros no va a cambiar de ninguna manera el acceso a la administración pública, que es mucho más complejo y requiere una cantidad de reformas que el Gobierno está encarando, pero sí la decisión se inscribe en esos hechos de gestualidad que contribuyen. Por otro lado, con un sabor amargo porque hay muchos proyectos en marcha dentro de una empresa que contribuimos a sanear y que quedaron a punto de finalizar. Y a mí me gusta terminar lo que empiezo.

¿Le cambió la mirada del Gobierno al estar ahora de afuera?

El Gobierno ordena la gestión a sus funcionarios exigiéndoles el máximo esfuerzo en el área que a cada uno le toca. El político tradicional quiere hablar de política en cualquier ministerio que sea. Y en dos años en Arsat, teniendo mirada política, mis reuniones con el Presidente y el Gabinete eran para hablar pura y exclusivamente de la empresa. Ahora, desde afuera, tengo una mirada más integral de la marcha del Gobierno y estoy muy esperanzado, pero muy esperanzado. Primero porque no es un  Gobierno sabelotodo sino que puede corregir errores que admite en su acción. Y desde la perspectiva económica su trabajo es muy difícil, muy esforzado, pero el gradualismo no es más que entender que como todas las cosas en la vida se pueden conseguir paso a paso y no mágicamente. Entonces, tener metas para reducir el déficit, bajar la inflación, son caminos acertados que entienden la complejidad de la Argentina. No habla de tibieza, habla de fortaleza, que es lo que hay que tener para transitar los caminos sin atajos. Y se van logrando resultados. Además es un Gobierno que defiende las instituciones, que levanta la vara de la transparencia. Y en ese punto creo que la exigencia es mucho mayor ahora que en gobiernos anteriores, pero creo que son los atributos a representar.

Esta semana hubo diferencias de la UCR y Carrió con el núcleo PRO del Gobierno...

No creo que el núcleo PRO conduzca el Gobierno.

¿No?

No, no es esa la matriz de organización del Gobierno. Me parece que muchos ministros con altísimo nivel de decisión no tienen tanta trayectoria en el PRO, como Mario Quintana o Lopetegui, que están detrás de todos los temas de gestión. Creo que muchos radicales están  equivocados en esto. Lo veo como una extraordinaria oportunidad para el radicalismo porque en definitiva no está el color de la camiseta en Cambiemos, sino si los perfiles emergentes representan los atributos valorativos que el Gobierno pretende. Capacidad de gestión, estándares de transparencia, que sean confiables y que sepan trabajar en equipo, esas son las reglas de juego. Y creo que algunas fuerzas integrantes de Cambiemos no terminan de creer eso, y piensa que es discurso. Si los radicales sabemos generar liderazgos jóvenes, modernos, que tomen la avanzada, tenemos una extraordinaria oportunidad en el vehículo Cambiemos. Pero las máximas autoridades en nuestro partido superan los 60 años y prácticamente no tenemos mujeres de alto peso. Y el mundo va para otro lado.

¿Cómo afectan ante esos valores los casos denunciados de cuentas offshore y los Panama Papers?

Creo que nos afecta como espacio político sobre cada caso en particular, pero es imprudente opinar sin conocer los detalles. Puedo hablar de Mario Quintana, que no nació empresario sino que tiene una carrera de esfuerzo. Trabajó una vida y todo lo que tiene fue fruto de esa trayectoria y su enorme capacidad.

¿Tiene chances Cambiemos Córdoba para ganar en 2019?

Tiene chances y muchas en 2019 porque Unión por Córdoba es un modelo desgastado. Los problemas en la Provincia se repiten y hay poca creatividad en las soluciones. Sí debo reconocer que Schiaretti tiene un apego a la gestión mucho más importante que De la Sota y eso determina en una mejor gestión. Pero tiene cuadros que ya no tienen la misma dinámica. Córdoba tiene mucho más potencial que el que se ve hoy. Cambiemos tiene un vehículo como es el proceso nacional y va a depender de nosotros que sepamos construir en Córdoba un programa alternativo y superador. 

¿Y lo ve en ese camino?

Por lo que vi hasta ahora creo que hay que sentarse a redefinir el rumbo porque nos concentramos en discutir nombres en vez de empezar a construir alternativas. Hay mucho nombre y pocas ideas. Cambiemos tiene despliegue territorial, intendentes, recursos humanos, experiencia en gestión, y debería ponerse como meta principal enamorar a Córdoba. En Córdoba, la agenda de temas es la misma desde hace una década y el gobierno más con astucia comunicacional que con gestión los va tratando de disfrazar. Por ejemplo Epec, una empresa tremendamente mal administrada y que ahora busca un chivo expiatorio con el debate de los privilegios de los trabajadores. No es ese el principal problema. El principal tal vez sea el delirio de la Central Pilar.

¿Depende de Cambiemos la elección?

Depende de Cambiemos porque Unión por Córdoba ya no tiene con qué enamorar. Va a depender de lo que sepamos ofrecer y de que el dirigente elegido tenga el nivel de competitividad suficiente.



Gonzalo Dal Bianco

gdalbianco@puntal.com.ar

Comentá esta nota

Noticias Relacionadas