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“El alumno en nuestro sistema, desertando, no tiene nada”

El doctor en educación reflexionó acerca de las problemáticas en la actualización de planes de estudio en carreras universitarias. “El mundo tiende a tener carreras más cortas y a fortalecer mucho más los posgrados”, indicó

“Vengo con cierta regularidad a esta universidad, en general trabajo en el área de la secretaría académica”, fueron las primeras palabras que se escucharon de Jorge Luis Steiman al comenzar el diálogo con este matutino.

Se trata del doctor en educación de la Universidad Tres de Febrero (CABA), profesor de las cátedras de Didáctica I y Didáctica IV de la Universidad de San Martín, exdirector nacional de gestión universitaria en el Ministerio de Educación de la Nación.

En la actualidad, Steiman se desenvuelve como consultor para la elaboración de planes de estudio. “El alumno en nuestro sistema, desertando, no tiene nada”, señaló.

En esta oportunidad, fue convocado por la licenciatura en Diseño y Producción Audiovisual, la Ingeniería en Alimentos y otras carreras del Instituto de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Villa María para tratar las perspectivas de cambio de modificación de planes de estudio.

Ante la consulta acerca de la “innovación curricular” en las carreras universitarias, el especialista en didáctica diferenció entre cuestiones formales y práctica docente: “Hay como distintas dimensiones para pensar. Si querés cambiar el paradigma de la práctica, el modo de actuación, es meterse en un universo distinto que si se quiere cambiar los paradigmas de la formación”.

Remarcó que en el mundo universitario en general se están dando cuenta que las carreras “son larguísimas”. “El mundo tiende a tener carreras más cortas y a fortalecer mucho más los posgrados. El sistema europeo es de tres años para el grado, dos del máster y dos del doctorado. O sea que en siete años sos doctor”, explicó el académico.

En cuanto a las carreras en Argentina expreso: “Nosotros acá en siete años a veces no sacamos un licenciado siquiera”. Y añadió: “Nuestras carreras tienen una vieja tradición de alta carga horaria, de muchos años de cursado. Incluso algunas tienen planes de seis años formales, eso significa que muy probablemente estén llevando unos 10 años para recibirse”.

“Que esté todo”

“Todos quieren que esté todo”, dijo al referirse a los requerimientos de los profesores a la hora de actualizar planes de estudio. “Así los planes de estudios se llenan de materias de cultura general, que bienvenidas están, pero a veces no articuladas entre sí”, subrayó. Steiman expuso que en otros casos, se llenan de materias del “área específica”. “Incluyen muchas veces cuestiones que debieran resolverse en los posgrados”, indicó.

“Hay un desequilibrio. Hay carreras que están demasiado especializadas en el grado y poco culturizadas en general. Entonces la mirada del mundo es sesgada, profunda en lo profesional pero, entran diez y sale medio”, dijo el doctor en educación.

Además aseveró: “Hay otras que tienen un gran cúmulo de cultura general y eso es interesante, pero no suficientemente amplificadas en el área correspondiente. También sesgadas en una parcela y las posibilidades laborales empiezan a limitarse”.“Ha habido una cierta tendencia a fraccionar los campos disciplinares”, manifestó el asesor en cuestiones académicas. 

Pregrado, grado y posgrado

“Lo que no tenemos como sistema es una lógica a la cual responder  desde qué pretendemos en los pregrados, qué en los grados y qué en los posgrados. Entonces, los grados intentaron solucionar todo y se cargaron de unas currículas muy complicadas de cursar para los estudiantes, muy complicadas de sostener para las instituciones y carentes a veces de sentido en términos de salidas a las prácticas”, explicó Steiman.

En cuanto a otras cuestiones de la formalidad académica, hizo hincapié en el interrogante que tiene que ver con “qué hay adentro de las carreras”. “Hay planes de estudios que tienen 40 años de vigencia. Son carreras muy enciclopédicas. Tienen una formación asentada básicamente en la teoría respondiendo al paradigma de que la teoría es la que orienta la práctica. Esa es una visión epistemológica de la práctica hoy superada”, reflexionó.

Para Steiman, lo que se aprende en la práctica es diferente de lo que se aprende en la teoría. Afirmó que la formación debiera sostener conocimientos “de los dos tipos”.

“Antes se pensaba que había que apropiarse de la teoría y que después en la práctica se aplicaba teoría. Nunca la teoría aplicada me resuelve los problemas de la práctica”, indicó. 

Comentó también que los viejos planes de estudio eran un gran cúmulo de teorías bajo el supuesto de que luego el sujeto cuando salía al trabajo “lo único que tenía que hacer era ver cuál era la teoría correspondiente para aplicar en cada caso”. Steiman resaltó: “Hay un paquete de problemas en lo formal relacionados con ausencia de formación en el campo de la práctica, en general en todas las carreras. Históricamente se ha resuelto con ‘algo al final’ y lo que falta es algo durante”, indicó. 

En este sentido, aseguró que los contenidos de la práctica son los problemas con los que el profesional se va a vincular “una vez que se reciba”. 

Para el catedrático, hay un tercer paquete de cuestiones que tiene que ver con la ausencia de salidas rápidas en carreras largas. “Yo diría que nuestros alumnos de los terceros años podrían competir con cualquier alumno egresado de otro país. El alumno en nuestro sistema, desertando, no tiene nada”, dijo. “Si pidiera una certificación formal de sus estudios sólo puede obtener un certificado de estudios incompletos, lo cual es una mala credencial para andar por la vida. Sin embargo, sabe. Pero nada de eso tiene rédito social porque no puede obtener un título, se lamentó.

“Hay una ausencia de discusión acerca de la necesidad o no de portar una serie de títulos más de orden práctico, técnico, que podrían ser intermedios y una serie de títulos más del orden de la investigación, de la actuación profesional compleja, que serían las licenciaturas”, precisó. 

“Pero si no tengo práctica un título intermedio es poco coherente pero si tuviera más práctica en la formación un título intermedio sería muy valioso”, expresó. “Es una discusión no muy resuelta todavía en el sistema universitario”, afirmó.



Roque Guzmán.  Redacción Puntal Villa María

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