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Escuchar al sector productivo y tirar de la soga para el mismo lado

Por Ramón Mestre - presidente de la UCR de Córdoba

Si alguien nos anticipaba hace un año lo que se vendría, nos hubiese costado mucho comprenderlo y, más aún, imaginarnos que íbamos a tener que construir esa “nueva normalidad” de la que tanto hablamos hoy. En el medio de ese arduo camino, que algunos vaticinan será muy largo, los gobiernos tienen la responsabilidad de tomar no solamente decisiones preventivas, sanitarias y económicas, sino también en relación con la educación y con el empleo.

La pandemia vino a interpelarnos, a hacernos revisar nuestras prioridades, a poner en jaque nuestro sistema de salud y económico. Son muchos los estudios que indican que tras la pandemia, la economía del mundo tendrá que soportar la mayor caída después de la Segunda Guerra Mundial. En ese sentido, los números de la Cepal -Comisión Económica para América Latina y el Caribe- señalan en un reciente informe que el PIB per cápita disminuirá en el 90% de los países.

En el mismo informe, el organismo internacional indica que puede haber un colapso del comercio mundial de bienes con una caída de hasta 32%, lo que implica un retroceso de 10 años, considerando que el PIB per cápita de la región, al cierre de 2020, podría ser igual al de 2010.

Los números describen un futuro difícil, con un impacto mayor que ya comenzó en los sectores del turismo, hotelería, restaurantes, industria cultural, comercio y transporte. También, el Covid-19 golpea a los sectores de la construcción, muebles, maquinarias, entre otros. En tanto, el motor productivo de nuestro país, que es la agricultura y la ganadería, también se verá afectado.

En este panorama, es necesario cuidar a las microempresas y a las pymes, que son grandes generadoras de empleo y que apuestan por la economía no sólo de la provincia de Córdoba, sino del país. La Cepal, en ese sentido, indica que las pérdidas de puestos de trabajo en el mundo podrían llegar a 8,5 millones.

Salir adelante con esfuerzo compartido

Frente a ello, algunas posibles respuestas para enfrentar esta situación tienen que ver con ampliar los plazos de las medidas de crédito y liquidez, con el cofinanciamiento de la nómina salarial y con transferencias para trabajadores y trabajadoras de manera directa. Es fundamental acompañar desde los oficialismos y la oposición, sin ningún tipo de fisura, a los emprendedores, a las mipymes y a las empresas.

Hay un dato que nadie puede desconocer: la importancia de las pymes en el mundo está dada porque aportan el 39% del empleo formal. Córdoba no es la excepción; acá tenemos una fuerza que brota del interior; que es fruto del trabajo y del esfuerzo, de los que apuestan por la economía y por la generación de trabajo. Asimismo, Córdoba sigue siendo una provincia cara y en mis recorridas escucho una y otra vez que “es difícil abrir la persiana todos los días”.

Tenemos que reactivarnos. Es necesario trabajar juntos y generar crecimiento en la producción y el empleo. Para ello hay que tener voluntad política y terminar con las divisiones sin sentido. Hay que darle un gran impulso a la sostenibilidad con igualdad de oportunidades, y potenciar la integración productiva regional. El Covid-19 vino a mostrarnos que somos un mundo interconectado e interdependiente.

Y acá está el desafío de superar la “grieta”, de fomentar el diálogo, de fortalecer la escucha y el trabajo colectivo. Para eso necesitamos entender, hoy más que nunca, que la polaridad opuesta con la que entendemos la política y hasta las relaciones diarias nos conducen a un lugar del que será difícil salir. Necesitamos un diálogo horizontal y sincero para encontrar los puntos que nos permitan salir adelante. No es una tarea en solitario; es una tarea que nos convoca a todos.

Tirar de la soga para el mismo lado

Reactivar nuestro sistema productivo implicará que seamos capaces de reinventarnos, de generar cambios en las empresas y los comercios. De ahora en más, habrá que adoptar nuevas medidas a favor de la seguridad de trabajadores y clientes, reorganizar la logística y la producción para potenciar la eficiencia. En ese camino, será central sumar tecnologías digitales y trabajar fuertemente en nuevos modelos de negocios.

El Covid-19, también, vino a hacernos repensar el concepto de “eficiencia” en todos los aspectos. La eficiencia es transversal y tiene que ver con internet, con energía, con transparencia, con economía del conocimiento, entre otros. La clave será generar eficiencia colectiva y eso depende de que todos y todas tiremos de la soga para el mismo lado. Será central el vínculo entre los sectores públicos y privados, los gremios, las organizaciones sociales, las cámaras empresarias y todas las instituciones de la democracia.

La política se tiene que poner de acuerdo y dejar atrás las peleas que no nos conducen a otro lugar que al fracaso. Necesitamos acuerdos para avanzar en un nuevo modelo de desarrollo que genere empleo, que atienda la emergencia, que potencie nuestras capacidades regionales y que nos ayude a superar cada una de las debilidades no sólo las que surgieron tras la pandemia, sino aquellas estructurales, aquellas que arrastramos desde hace más de 50 años. Sólo con esfuerzo colectivo lo vamos a hacer posible.