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"Me gané un nombre en Letonia"

Leonel Strumia confiesa: "Estuve a punto de jugar en la Selección. Me fue muy bien, es mi séptima temporada y, aunque sueño con volver a Sudamérica, tengo un año más de contrato y quiero otro título"

Leonel Strumia disputa su séptima temporada en la Liga de Letonia, donde marcha puntero con RKRigas Futbol Skolas.

El villanovense, de 28 años, integró el equipo ideal en los 2 meses de competencia y se apresta a jugar por una plaza a zona de grupos de la UEFA Europa League.

Pero además de repetir el título, ahora con el equipo de la capital de Letonia (en 2015 lo ganó en Liepaja) se propone jugar otro gran partido en su vida: será papá.

Su señora, María Luz Ortiz, espera un niño para el mes próximo. “Se llamará Liam. Nacerá en Letonia, pero luego será villanovense. Aunque Luz quiere que sea cabralense. Lo importante es que compré una casa a una cuadra de El Porvenir”.

Su primer club en la Liga de Baby Fútbol fue El Porvenir de Villa Nueva, para luego formarse en Alem y Argentino. “El fútbol fue mi pasión desde chico. Pasé pruebas en Vélez, Belgrano y Estudiantes, pero por diferentes razones no se cumplía mi sueño. Volví a Alem, a Ricardo Gutiérrez, Unión, Rivadavia y Alumni, que fue la vidriera”.

Su amigo Martín Roganti tuvo el contacto justo para abrir la puerta en Letonia. “En 2015, con 21 años, era mi última oportunidad. Llegué y no podía comunicarme con nadie. Me atendieron muy bien, y me fue bárbaro en lo futbolístico, pero pasaba todo el día en mi casa, sin entender el idioma, y hasta tenía que comunicarme con señas o abrir los paquetes en los supermercados, para comprar comida”.

Aclaró que “no me quejo. Hago lo que me gusta, y vivo como un profesional del fútbol. Me cambió la vida que mi novia decidiera venir a vivir conmigo a Letonia, y ahora somos dos personas que hacemos una vida muy casera”.

Aseguró que “la pandemia y las restricciones no modificaron en nada nuestra vida, porque sólo salimos para comprar comida. Es un país lindo, pero muy frío en todo sentido. La gente es buena, pero no hay amistades como en Argentina. Se extraña mucho, y si sale alguna oportunidad en el país o en Sudamérica la voy a evaluar. Hace 7 años que vivo en Letonia, me fue muy bien, disfruto del fútbol, pero es difícil la vida. No cambio por nada a Villa Nueva, ni por Liepaja, ni por Riga, que es la capital”.

Bajo cero

El primer inconveniente es la baja temperatura. “Soy feliz por estar con mi pareja, y más ahora que vamos a tener un hijo, pero hace 7 años que festejo mi cumpleaños sólo con María Luz, y que no puedo ver a mis padres y abuelos”.

Insistió en que “no se puede creer el frío que hace. No me puedo adaptar, pese a que hace 7 temporadas que juego aquí”.

Agregó que “sólo hay que resignarse al frío. Aunque te abrigues, el frío se siente. Para que se den una idea, este año volví en marzo para realizar la pretemporada y hacia 18 grados bajo cero”.

El idioma es otro duro obstáculo. “Hablar inglés nos permitió hacernos entender. El ruso es muy difícil de aprender, especialmente a la hora de escribir. El idioma del fútbol es universal, el inglés ayuda, y al ruso lo puedo entender, pero hablarlo con fluidez es muy difícil”.

“La selección no estuvo lejos”

Recordó que “en el primer año me fue muy bien en Liepaja. Lograr un título y pasar a un equipo de la capital me hizo un jugador reconocido en la Liga de Letonia”.

Explicó que “me consultaron si quería nacionalizarme para jugar en la Selección de Letonia. Acepté, pero al poco tiempo salió una resolución para que no jugaran extranjeros en el equipo nacional”.

Aclara que “tienen una formación muy diferente a la nuestra, porque incluso en Rusia hay muchos jugadores de otros países en su selección. Son muy rígidos”.

Strumia estimó que “me ayudaron mucho y siempre estaré agradecido a los letones. Me gustan el orden y la disciplina, la limpieza y cómo acatan las reglas. Es un país en el que pude vivir bien y me aceptaron en el fútbol. Tengo un nombre ganado en la Liga y me respetaron siempre los contratos”.

Agregó que “es un club profesional al 100%, y no puedo quejarme de nada. Juegan dos brasileños conmigo, un serbio y africanos hay en todos los equipos”.

Destacó: “Juego de doble 5 y me otorgan libertad. No fue fácil el cambio de club, pero me gané la confianza del DT. Estamos primeros, con 2 equipos que nos siguen a 3 puntos. Pelearemos el título con el otro equipo de Riga, donde jugó Federico Bravo, el ex-Boca”.

Manifestó: “Me queda un año más de contrato. Tuve ofertas de otros países, pero no es fácil cuando tenés un contrato seguro. Hace un par de años había arreglado con Godoy Cruz, pero cambiaron el DT, y se cayó. Me eligieron jugador del mes en mi puesto. Hoy quiero ser campeón otra vez, sueño jugar la UEFA, y volver al país o a Sudamérica”.

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El arribo del heredero, el esfuerzo, la carne argentina, objetivos y la pandemia

Para Leonel Strumia, la prioridad es “el nacimiento de Liam. Mi señora se vacunó, pero estamos sin compañía, porque no es fácil entrar al país por la pandemia”.

Recuerda que “somos muy caseros. Nuestra vida no se modificó por la pandemia. Son 8 meses y una semana de embarazo, y tendrá doble nacionalidad: letón y argentino. Acá los controles son exhaustivos. María Luz está bien”.

Explicó que “Liam Strumia llegará con el título de campeón. Vivimos en Riga, que es la capital y está a 3 horas de Liepaja, donde jugué cuando vine en 2015”.

Sostuvo que “el encierro y la soledad del primer año fueron duros. Ya con María Luz viviendo conmigo es diferente, pero no es fácil”.

Strumia insistió en que “la gente piensa que los futbolistas son millonarios. Son pocos los que se salvan. No hablar casi con nadie y estar solos 7 años, es muy difícil”.

Manifestó que “es lo que elegí. Jugar al fútbol es mi pasión, y no me arrepiento de nada. Letonia es un buen país, pero muy diferente al nuestro, desde el idioma, pasando por la forma de ser de la gente, y ni hablar del clima”.

Sobre la pandemia dijo: “Tuve Covid-19, pero no tuve síntomas. No la pasé mal y fue rápido. Las restricciones fueron muchas y recién ahora se habilitaron los bares y restaurantes, con restricciones aún adentro de los recintos”.

Indicó que “María Luz cocina muy bien y nos adaptamos a la comida. La carne es muy diferente, por eso elegimos la carne de pollo o pescado. En Letonia hay mucha sopa o comidas calientes por el clima, y la vida es cara”.

Explicó que “el fútbol es diferente, pero muy exigente en lo físico. A los extranjeros les piden que demuestren más. Es complicado, pero me adapté rápido, fui campeón y hace 7 años que juego aquí. Me gané un nombre”.

Sostuvo que “Red Bull Salzburgo y Partizán me negaron la posibilidad de jugar la UEFA Champions League. Este año sueño con el título en la Liga, que se nos escapó por un punto, y jugar la UEFA”.