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Todo crecimiento del girasol será para exportaciones

Con debilidades intrínsecas del sector, este cultivo tiene una gran oportunidad de crecer de cara a una demanda mundial con tendencia alcista

Dos ediciones atrás, Tranquera Abierta titulaba “El girasol se expande y busca recuperar sus mejores años”, con solo recorrer la ruta 35 se pueden observar los lotes amarillos como protagonistas. En ese momento, Enrique Moro, presidente de AsaGir (Asociación Argentina de Girasol) señalaba, para este espacio, que “Argentina llegó a tener una producción total de 5,5 millones de toneladas. Después vino la debacle por las altas retenciones en el cultivo, y caímos a un área sembrada de 1,3 millón de hectáreas. Esta campaña irá a 1,8 millón de hectáreas sembradas; lo que habla de una muy buena recuperación pero muy lejos de aquellos buenos momentos porque con esta superficie llegaremos a 3 o 3,4 millones de toneladas”. Además sostenía que el girasol tiene la particularidad de ser el producto que más mano de obra y valor agregado tiene, porque se exporta casi el 100% en aceite o algún grado de elaboración.

Esta semana la Bolsa de Comercio de Rosario publicó “Análisis FODA para la cadena de valor del girasol en Argentina” realizada por el Lic. Jorge Ingaramo, asesor económico de AsaGir.

La publicación analiza Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas que enfrenta la actividad, con vistas a elaborar estrategias y/o proponer alternativas para potenciar esas fortalezas, aprovechar oportunidades, así como para esquivar o atenuar las debilidades o amenazas que enfrenta el sector bajo estudio.

Fortalezas

El mercado interno está suficientemente abastecido. Los argentinos consumen entre 11 y 12 litros por año de aceite refinado per cápita, para lo cual una siembra de 540.000 hectáreas (un tercio de la actual) es más que suficiente para dichas necesidades. La fortaleza de la actividad consiste en que todo el crecimiento futuro se traducirá en mayores exportaciones, con valor agregado.

Existe la posibilidad de participar en cuatro mercados perfectamente diferenciados: el de aceite de girasol crudo; el mercado local y los mercados regionales de aceite de girasol refinado envasado; aceite de girasol o grano de girasol alto oleico; y el de girasol confitero.

Además, el productor local puede ir adecuando su plan de siembra según la perspectiva de los diversos mercados con el agregado de que este cultivo se adapta a zonas consideradas marginales o, al menos, distintas de la Región Núcleo.

El girasol tiene la capacidad para soportar prolongadas sequías en superficie, si es que se ha sembrado con adecuada humedad y se logró el primer desarrollo evolutivo de la planta.

Oportunidades

El informe remarca que el mercado mundial del aceite de girasol crudo es uno de los más dinámicos entre los de commodities alimentarias. El consumo creció en los últimos diez años aproximadamente un 4,5% anual acumulativo, mientras que las exportaciones lo hicieron al 9%. Hay muy pocos oferentes siendo nuestro país prácticamente el único exportador que ingresa a contra estación a los principales mercados de demanda.

El gran proveedor mundial de aceite crudo de girasol es Ucrania (50% de las exportaciones), que produce para exportar. El segundo proveedor es Rusia (25 a 28%), que tiene un elevado consumo interno. La Argentina (5 a 7%) puede abastecer en los próximos diez años el incremental de demanda que no pueda ser atendido por Ucrania, que ha llegado a niveles máximos de área y rendimientos por hectárea. De mantenerse la tendencia en la demanda mundial se requerirá por campaña un millón de hectáreas de girasol adicionales en el mundo. Esto genera un espacio de oportunidad bien claro para la Argentina. Nuestro país debería volver, al menos, a 2,5 millones de hectáreas, como en la campaña 2006/2007, y algo más de 5 millones de toneladas de materia prima. Con ello cubriría en parte la demanda mundial adicional. Nuestra capacidad industrial de molienda admite, sin mayores inversiones, ese aumento en la producción (de 3,5 Mt a 5 Mt por año).

Debilidades

Argentina no accede al precio pleno del Mercado CIF de Rotterdam, el de mayor poder adquisitivo. La causa radica en las bajísimas tolerancias a residuos de insecticidas de parte de la Unión Europea. Nuestra industria exportadora compite, costo y flete, con los precios FOB del Mar Negro, determinados por el principal proveedor mundial (Ucrania). Adicionalmente, nuestro país tiene mayor distancia (fletes más caros) a los mercados de destino de las exportaciones, con respecto a los países competidores.

Además existe una limitación temporal de la ventana óptima de siembra para cada región girasolera. La carencia de humedad en algunas zonas hace que el productor priorice como alternativa el maíz tardío o la soja de segunda.

Tal como señalaba, Enrique Moro para Tranquera Abierta hace dos semanas, el cultivo sufre afectación por aves (principalmente la paloma). Sin embargo, determinadas prácticas de cosecha lograron atenuar el riesgo de pérdidas y el problema hoy tiene menor entidad con respecto a 5/10 años atrás.

Entre otras debilidades, el informe señala: una brecha de rendimientos entre los productores de punta y la media nacional; baja escala de siembra que limita la inversión en desarrollos tecnológicos; la edad promedio de las plantas de molienda industrial es mayor a la de cultivos alternativos como la soja; reducción del tamaño del negocio del girasol por la aplicación de Derechos de Exportación discriminatorios (32%) lo que llevó a que haya menos compradores de materia prima; a esto último hay que agregar la división de la demanda en dos sub-mercados (norte y sur) con diferentes fechas de ingreso de la cosecha; por falta de volumen no hay un Mercado a Término que permita asegurar el riesgo precio, con esto se ha instalado entre productores la percepción de falta de transparencia en la formación de precios; finalmente es otra debilidad los elevados costos de flete para el traslado de la materia prima.

Amenazas

En este punto, el informe señala la discriminación por las políticas públicas contra el sector, por la vía de elevadísimos Derechos de Exportación, como los que padeció la actividad (32%) entre diciembre de 2007 y diciembre de 2015. También se remarca una alta frecuencia de participación del aceite de girasol refinado envasado en las políticas de controles de precios.