Los precios de la hacienda siguen en valores elevados y se muestran con firmeza, lejos de mostrar posibilidades de un escenario de cambio. Mientras los novillitos de hasta 390 kilos se comercializaban en $3.500 el kilo vivo para el inicio de la primavera, a partir de ahí comenzaron una escalada sin pausa hasta llegar esta semana a ubicarse por encima de los $5 mil en Cañuelas.
A nivel local, esa misma categoría se comercializó en valores algo superiores en el último remate que Alfredo S. Mondino dio en Del Campillo, hace una semana, cuando los animales de entre 300 y 330 kilos se comercializaron en promedio a $ 5.327 mientras que los de 330 a 370 kilos, alcanzaron una media de $ 5.227.
En el sector explican que hay una oferta limitada frente a un mercado interno que sigue traccionando a pesar de la suba de precios en el mostrador y un sector externo que empuja y que se prepara para desafíos mayores, como el de la ampliación de cupos para Estados Unidos. Vale recordar que el presidente norteamericano Donald Trump anunció que quintuplicará la cuota de importaciones de carne argentina con el objetivo de bajar los precios internos. Eso llevaría a las actuales 20 mil toneladas, a 100 mil toneladas cuando ese anuncio se materialice. A su vez, está pendiente la gran oportunidad de la Unión Europea luego de que el Viejo Continente firmara un histórico entendimiento con el Mercosur. Si bien aún resta la ratificación de los parlamentos, todo indica que habrá más carne sudamericana en las góndolas de los países europeos.
Por eso, después de mucho tiempo, el buen momento de la ganadería aparece esta vez con pilares sólidos para imaginar que se puede extender en el tiempo, salvo algún cisne negro.
Lo cierto es que el contexto asoma inmejorable para los productores que, si se toman los valores promedios de Cañuelas se observa que respecto a enero hubo un alza en el valor del novillito superior al 10%. Pero si se compara con septiembre, perfora el 50%.
Los expertos coinciden en señalar que difícilmente haya cambios en el corto plazo, e incluso en el año. La mirada, frente a ese escenario, está puesta sobre el consumo interno ante un bolsillo que no termina de recuperarse.

