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Qué significa ser "therian" y por qué el fenómeno genera debate en la Argentina

La identificación con animales como forma de autopercepción crece en distintos países y despierta miradas divididas entre especialistas y usuarios de redes sociales

Se identifican como therians, un término que volvió a ganar visibilidad en los últimos años.

La palabra comenzó a utilizarse en la década de 1990, cuando en foros de internet surgieron comunidades de personas que se autopercibían como seres no humanos. Primero apareció el concepto otherkin —vinculado a identidades como elfos u otras figuras míticas— y luego el de therian, para quienes se identifican, de manera parcial, con animales.

A diferencia de los furries —personas que utilizan disfraces con fines recreativos o vinculados al cosplay—, los therians sostienen que su vínculo no es estético ni lúdico, sino identitario. Afirman sentir una conexión profunda con la especie que representan, aunque reconocen que biológicamente son humanos.

En comunidades en línea explican que la teriantropía no sería una elección y que tampoco se puede elegir el “teriotipo”, es decir, el animal con el que cada persona se identifica. La mayoría refiere a mamíferos —como perros, gatos o zorros—, aunque también existen quienes mencionan animales extintos o criaturas mitológicas.

Si bien el fenómeno tomó impulso con la expansión de internet y las redes sociales, la idea de humanos con rasgos o vínculos animales tiene antecedentes históricos y mitológicos. El término proviene del griego ther (bestia) y anthropos (humano), de donde surge la palabra theriántropo.

En 2023 el tema volvió a ocupar titulares internacionales tras viralizarse el caso de un hombre japonés que invirtió una suma millonaria para parecerse a un perro. Ese episodio reavivó el debate sobre los límites entre identidad, performance y estilo de vida.

Algunos informes internacionales señalaron que no existen evidencias de que los therians presenten mayores niveles de ansiedad, depresión u otros trastornos en comparación con la población general. Sin embargo, hasta el momento no hay estudios concluyentes que determinen si se trata de una condición psicológica específica.

Para ciertos enfoques, como la PNL sistémica, más que discutir si la identidad es “real”, resulta clave preguntarse qué necesidad expresa. Desde esa mirada, la identificación animal podría funcionar como símbolo de pertenencia, protección o búsqueda de reconocimiento dentro de un sistema familiar y social.

Hoy, el fenómeno divide opiniones: mientras algunos lo consideran una moda amplificada por redes sociales, otros lo interpretan como una forma contemporánea de explorar la identidad y la pertenencia. Lo cierto es que la conversación continúa creciendo y plantea nuevos interrogantes sobre cómo se construyen las subjetividades en la era digital.