Según informó el organismo militar iraní, la ofensiva tuvo como objetivos las bases estadounidenses Rey Hussein y Al-Azraq, donde se habría atacado infraestructura técnica y de mantenimiento, además de sectores destinados al resguardo de aeronaves militares.
La información fue difundida mediante un comunicado del CGRI citado por la agencia iraní Fars y posteriormente ampliada a través de Sepah News, el portal oficial de noticias de la organización.
De acuerdo con la versión iraní, los ataques alcanzaron instalaciones técnicas, áreas de mantenimiento y hangares en los que se encontraban cazas estadounidenses, provocando daños que fueron calificados como graves.
El CGRI presentó la operación como un “castigo al agresor” y sostuvo que las acciones militares no permitirán debilitar el control iraní sobre el estrecho de Ormuz.
“La agresión y el crimen no solucionarán la desesperación del enemigo por debilitar el control de Irán del estrecho de Ormuz”, señaló el organismo en su comunicado.
Asimismo, los Guardianes de la Revolución advirtieron que cualquier nueva acción militar por parte del denominado “enemigo” será respondida con medidas todavía más contundentes.
El anuncio se produjo después de que el propio CGRI informara que el ataque contra la isla de Larak había provocado víctimas entre militares y civiles iraníes, aunque el comunicado no precisó la cantidad de muertos y heridos.
La escalada entre Irán, Estados Unidos e Israel suma así un nuevo episodio, mientras Teherán sostiene que responderá militarmente ante nuevas acciones contra su territorio o sus posiciones estratégicas.