Minutos después del pitazo final, el centro de la ciudad comenzó a poblarse de hinchas que llegaron con banderas argentinas, camisetas, bombos y cornetas, transformando la plaza en una verdadera fiesta celeste y blanca.
Las imágenes dejaron algunas de las postales más emotivas de la noche: familias completas abrazadas, niños sobre los hombros de sus padres agitando banderas, grupos de amigos cantando al ritmo de los bombos y caravanas de vehículos haciendo sonar sus bocinas mientras recorrían las calles céntricas.
La alegría se hizo sentir durante varias horas con los clásicos cánticos mundialistas, bengalas de humo celeste y blanco y una multitud que celebró un nuevo paso del equipo dirigido por Lionel Scaloni, que logró revertir el resultado tras comenzar en desventaja.
En lo deportivo, Inglaterra abrió el marcador por intermedio de Anthony Gordon, pero la reacción argentina no tardó en llegar. Enzo Fernández igualó el encuentro y Lautaro Martínez marcó el gol que selló la clasificación a una nueva final del mundo.
Con el pase asegurado, Villa María volvió a demostrar su pasión por la Selección argentina, regalando una noche cargada de emoción, abrazos y festejos que quedarán reflejados en las imágenes de una ciudad que volvió a ilusionarse con levantar la Copa del Mundo.