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A un paso de la hazaña

River Plate derrotó a Palmeiras 2-0, pero quedó eliminado por haber perdido el partido de ida por 3-0. Anoche, el VAR y el árbitro fueron determinantes en contra del Millonario.

River hizo todo para convertirse en finalista de la Copa Libertadores, pero quedó a un gol de la hazaña. Luego del duro 0-3 en Avellaneda, anoche se impuso por 2 a 0 ante Palmeiras, pero quedó eliminado del partido final.

Los goles fueron marcados por Robert Rojas y Rafael Santos Borré, y hubo una gran cantidad de situaciones que generó River sobre el marco del arquero Weverton, quien terminó siendo figura.

Además, las polémicas, por el gol anulado a Gonzalo Montiel (a instancias del VAR, por un offside previo de Borré) y el penal sancionado contra Matías Suárez, que la tecnología también invalidó, y una infracción a Suárez dentro del área, no sancionada por offside, le pegaron duro al corazón millonario. Pese a todo esto:  no le alcanzó.

Gallardo mandó al campo a un equipo con la postura que le demandaba la gesta a buscar. Con un equipo amplio a partir del dibujo 3-5-2 (los laterales en función de wines y no de defensores), metido y concentrado para la presión y corte lo más adelantado posible en el césdped, apostó a acosar a Palmeiras en pos de romper rápido el partido.

La Banda asumió riesgos, ante un adversario peligroso en la contra y mañoso, al punto de hacer tiempo desde el mismísimo momento en el que comenzó a rodar la pelota. A los 9’, Rony quedó mano a mano con Armani, que cortó justo cuando el delantero intentó gambetearlo. Y 30” después lo tuvo Borré, pero atajó el arquero y Suárez no consiguió usufructuar el rebote.

Aún con las dificultades que exhibió en los últimos cotejos (falta de efectividad y profundidad), River fue. A los 27′, Paulo Díaz robó la pelota en mitad de cancha, avanzó, remató y Weverton envió al córner. Desde el tiro de esquina apareció Robert Rojas de cabeza para poner el 1-0.

El gol desorientó al dueño de casa, que además sufrió la lesión de Gustavo Gómez, uno de sus emblemas (lo reemplazó Luan) e impulsó el crecimiento millonario.

Apenas 60” después, con una peinada de Suárez, los de Gallardo casi amplían el score. Pero Ze Rafael, en una réplica bien llevada por Luiz Adriano, casi consigue el empate.

Y a los 44’, Borré cabeceó en su hábitat un centro desde la derecha de De la Cruz para anotar el 2-0 y quedar a tiro de la hazaña.

River Plate no aflojó en el inicio del segundo tiempo. De la Cruz, de tiro libre, pudo gritar al minuto.

A los 6’, la primera gran polémica de la noche. Enzo Pérez avanzó hacia el área y fue interceptado por dos rivales. Borré tocó hacia atrás, la pelota derivó en Angileri, que envió el centro para el ingreso de Montiel, que de volea celebró.

Pero el colombiano Nicolás Gallo llamó desde el VAR.

Y con la tecnología descubrió que el último en tocar la pelota antes del retroceso de Borré, que venía del offside, había sido Enzo Pérez. Por eso, Ostojich anuló las acciones.

El tanto inhabilitado profundizó la enjundia de River. En 10’ llegó tres veces, pero Weverton y el azar le impidieron empatar la serie. Palmeiras alcanzó a, por lo menos, bajarle el ritmo a su invitado. Tomó algo de aire y se vio beneficiado por la expulsión de Rojas, por doble amarilla.

Pero a los 74 la temperatura volvió a elevarse. Ostojich vio penal de Empereur a Suárez, quien bajó la pelota deliciosamente y se dejó caer.

Las imágenes probaron que el delantero fue el que inició el contacto. Y el VAR volvió a pincharle las esperanzas a River.

El equipo millonario dejó todo. Palmeiras se llevó la clasificación a la final por la diferencia que obtuvo en el primer partido .

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