La decisión fue adoptada pese a la oposición del ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, quien sostuvo que Hamas incumplió los compromisos asumidos y que, por ese motivo, Israel no debería avanzar con el proceso.
Según trascendió desde fuentes oficiales, las fuerzas israelíes continuarán manteniendo el control sobre las zonas estratégicas delimitadas por la denominada "línea amarilla", y no se retirarán de esos sectores hasta que Hamas concrete su desarme.
Además, se informó que la Fuerza Internacional de Estabilización contará con inmunidad legal bajo la legislación israelí y desarrollará sus tareas en coordinación con las Fuerzas de Defensa de Israel, aunque actuará fuera de las áreas bajo control militar israelí.
Otro de los puntos aprobados establece que únicamente podrán integrar la misión aquellos países que mantengan relaciones diplomáticas con Israel y que no impulsen acciones en su contra en organismos internacionales.
En ese marco, días atrás también se conoció que el Gobierno israelí autorizó la construcción de una base para la fuerza internacional en las cercanías de Rafah, en el sur de Gaza. Incluso, una delegación de alrededor de 30 oficiales marroquíes ya visitó el lugar previsto para el futuro despliegue.
La creación de la Fuerza Internacional de Estabilización forma parte del acuerdo de paz alcanzado para Gaza y fue ratificada por el Consejo de Seguridad de la ONU en noviembre del año pasado.